A 92 años de la Ley del Salario Mínimo, el país alcanza su nivel más alto en un siglo, con una subida del 13% prevista para este año.
El salario mínimo en México cumple más de 100 años de historia y 92 años de aplicación legal desde que el 5 de enero de 1934 se promulgó la Ley del Salario Mínimo, un paso decisivo en la protección de los derechos laborales en el país.
De los 75 centavos diarios decretados en 1915 por el general Álvaro Obregón, México ha pasado a registrar en 2026 un salario mínimo general de 315.04 pesos diarios y 440.87 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte, según datos de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI).
Se trata de un incremento del 13% respecto a 2025, lo que mantiene la tendencia de alzas consecutivas iniciada en 2019 y consolida la política de recuperación del poder adquisitivo impulsada durante los últimos años.
“Este aumento no es sólo un ajuste económico, sino una reivindicación histórica del trabajo digno”, afirmó Luis Munguía Corella, presidente de la CONASAMI. “Por primera vez en décadas, el salario mínimo supera consistentemente el costo de la canasta básica.”
Un recorrido histórico: del porfiriato a la Cuarta Transformación
El camino hacia el salario mínimo en México comenzó mucho antes de su aplicación formal en 1934.
Los orígenes (1896–1915)
El concepto surgió internacionalmente en 1896, cuando Australia y Nueva Zelanda establecieron los primeros mecanismos para garantizar ingresos mínimos.
En México, bajo el régimen de Porfirio Díaz, los trabajadores enfrentaban condiciones precarias y prácticas abusivas, como las tiendas de raya, que mantenían a los obreros endeudados con sus patrones.
Los hermanos Flores Magón denunciaron estas injusticias desde su periódico Regeneración, abogando por mejores salarios y jornadas laborales justas.
1915: el primer salario mínimo oficial
Durante la Revolución Mexicana, el general Álvaro Obregón, como jefe del Ejército Constitucionalista, decretó el 9 de abril de 1915 un salario diario de 75 centavos de peso en Michoacán, Querétaro, Hidalgo y Guanajuato. Era el primer intento formal de establecer un piso mínimo para los trabajadores del país.
1917: la Constitución y el derecho laboral
El Artículo 123 de la Constitución de 1917 incorporó por primera vez el derecho a un salario suficiente para satisfacer las necesidades básicas, pero su implementación práctica tardó varios años.
1934: la Ley del Salario Mínimo
El 5 de enero de 1934, durante el gobierno de Abelardo L. Rodríguez, se promulgó oficialmente la Ley del Salario Mínimo, que fijó un monto nacional promedio de 1.27 pesos diarios. Esta fecha se considera el punto de partida del sistema moderno de salarios en México.
“La Ley del Salario Mínimo de 1934 marcó el inicio de una nueva era laboral. Fue el reconocimiento legal de que el trabajo debía garantizar la vida digna”, señala el historiador laboral Víctor Rodríguez Padilla, de la UNAM.
Creación de la CONASAMI y auge del poder adquisitivo (1952–1976)
En 1962, el Gobierno creó la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI), con la tarea de analizar y ajustar periódicamente los montos. Entre 1952 y 1976, el salario mínimo mexicano vivió su mayor etapa de crecimiento, con un aumento real del 180%.
Sin embargo, la crisis económica y la inflación de finales de los setenta y ochenta deterioraron drásticamente el poder de compra. Para 1999, el salario mínimo había perdido 75% de su valor real respecto a 1976.
De la caída al estancamiento (1977–2018)
Durante cuatro décadas, el salario mínimo quedó rezagado frente a la inflación. A inicios del siglo XXI, México mantenía uno de los salarios mínimos más bajos de América Latina, muy por debajo del costo de la canasta básica.
En 2018, al concluir el sexenio de Enrique Peña Nieto, el salario mínimo general era de 88.36 pesos diarios, equivalente a menos de 5 dólares por día, una cifra considerada insuficiente por organismos internacionales.
La recuperación salarial en la era de la 4T (2019–2026)
Con el arranque de la Cuarta Transformación, el salario mínimo comenzó un proceso de recuperación sin precedentes recientes.
Entre 2019 y 2026, los aumentos anuales oscilaron entre 15% y 22%, superando consistentemente la inflación y devolviendo capacidad adquisitiva a millones de trabajadores.
| Año | Salario mínimo general (MXN/día) | Aumento anual (%) |
|---|---|---|
| 2018 | $88.36 | — |
| 2019 | $102.68 | +16.2 % |
| 2020 | $123.22 | +20 % |
| 2021 | $141.70 | +15 % |
| 2022 | $172.87 | +22 % |
| 2023 | $207.44 | +20 % |
| 2024 | $248.93 | +20 % |
| 2025 | $278.80 | +12 % |
| 2026 | $315.04 | +13 % |
En la Zona Libre de la Frontera Norte, los incrementos han sido aún mayores:
| Año | Salario mínimo Zona Frontera Norte (MXN/día) |
|---|---|
| 2019 | $176.72 |
| 2020 | $185.56 |
| 2021 | $213.39 |
| 2022 | $260.34 |
| 2023 | $312.41 |
| 2024 | $374.89 |
| 2026 | $440.87 |
“Nunca en la historia moderna del país se habían registrado aumentos consecutivos de esta magnitud sin afectar la estabilidad económica”, destacó Marath Bolaños López, secretario del Trabajo y Previsión Social.
Un salario más justo, pero aún insuficiente
Pese a los avances, los expertos advierten que el salario mínimo aún no cubre plenamente el costo real de vida en regiones urbanas. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), una familia promedio requiere alrededor de 500 pesos diarios para cubrir alimentación, transporte y vivienda.
Sin embargo, los aumentos han reducido significativamente la pobreza laboral y ampliado la cobertura de seguridad social. En 2025, el número de trabajadores que ganan un salario mínimo o menos disminuyó del 22% al 12% de la población ocupada.
“El salario mínimo ya no es sólo una referencia, sino un instrumento real de justicia social”, enfatizó Graciela Márquez Colín, presidenta del INEGI.
México frente a América Latina
En términos regionales, México se ha posicionado entre los países con mayor recuperación salarial en la última década.
| País | Salario mínimo 2026 (USD/mes, aprox.) |
|---|---|
| Chile | $600 |
| México | $555 |
| Colombia | $450 |
| Argentina | $410 |
| Perú | $320 |
México, que hace diez años ocupaba los últimos lugares en la región, ahora se ubica en el segundo puesto entre las economías mayores de América Latina en valor real del salario mínimo.
Perspectivas para 2026 y los próximos años
El Gobierno federal proyecta que los aumentos salariales continuarán, aunque de forma moderada, con el objetivo de mantener la inflación bajo control. La CONASAMI prevé nuevos ajustes en 2027 en torno al 10%, dependiendo del comportamiento de los precios y la productividad laboral.
Además, se planea vincular el salario mínimo con indicadores de bienestar y desarrollo humano, para asegurar que refleje las necesidades reales de los trabajadores y sus familias.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se aplica el nuevo salario mínimo en México?
Desde el 1 de enero de 2026, en todo el territorio nacional.
¿Cuánto se paga en la frontera norte?
En la Zona Libre de la Frontera Norte, el salario mínimo es de 440.87 pesos diarios.
¿Los aumentos afectan los precios o la inflación?
Según la Secretaría de Hacienda, el impacto inflacionario es marginal y se compensa con el incremento del consumo interno.
¿Quién determina el salario mínimo en México?
La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI), integrada por representantes del gobierno, trabajadores y empleadores.
¿Seguirán los aumentos en los próximos años?
Sí. El gobierno planea mantener incrementos anuales graduales hasta alcanzar un salario que cubra plenamente la línea de bienestar familiar.
Conclusión: un siglo de transformación y justicia laboral
Desde los 75 centavos de 1915 hasta los 315 pesos de 2026, el salario mínimo mexicano resume más de un siglo de lucha obrera, reformas legales y política social. La fecha del 5 de enero no sólo conmemora una ley, sino un principio: que el trabajo debe garantizar una vida digna.
“El salario mínimo no es un número: es la medida de lo que una nación valora el esfuerzo de su gente”, escribió el economista José Luis Calva.
En 2026, México avanza hacia un modelo donde el crecimiento económico y la justicia social vuelven a caminar de la mano.