Sofía cerró la laptop después de una mañana agotadora de trabajo remoto. Afuera, el termómetro marcaba 37 grados y su departamento en Palermo se había convertido en un horno. “Necesito agua ya”, pensó mientras revisaba opciones en su celular. Mar del Plata quedaba a 400 kilómetros, Cariló a cinco horas de viaje, y su presupuesto no daba para un fin de semana completo en la costa.
Fue entonces cuando una amiga le mandó una foto por Instagram: aguas cristalinas, arena, árboles frondosos y la tranquilidad del río. “¿Esto dónde es?”, le preguntó inmediatamente. “La Vasquita, a 90 minutos de Capital. Vamos mañana”, fue la respuesta que cambió sus planes de verano.
Esta situación se repite cada temporada para miles de porteños que buscan una playa cerca de CABA sin gastar una fortuna ni perder un día entero viajando. La buena noticia es que existe una alternativa perfecta que muy pocos conocen.
La Vasquita: el secreto mejor guardado del Río de la Plata
A menos de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en las afueras de Magdalena, se encuentra La Vasquita, una playa sobre el Río de la Plata que se ha convertido en el refugio perfecto para escapar del calor urbano. Este destino combina lo mejor de ambos mundos: la frescura del agua y la comodidad de estar cerca de casa.
El lugar nació como un espacio frecuentado principalmente por pescadores locales, pero las redes sociales lo catapultaron a la fama. Hoy recibe visitantes de toda la región metropolitana que buscan una alternativa más accesible que las tradicionales playas atlánticas.
“Lo que más me llamó la atención fue la naturalidad del lugar. No hay grandes infraestructuras ni multitudes. Es como volver a las playas de antes, donde podés relajarte realmente”, explica Marina Rodríguez, guía turística especializada en destinos cercanos a Buenos Aires.
Todo lo que necesitás saber para tu visita
Planificar un día en La Vasquita es más simple de lo que imaginás. El predio funciona con un sistema sencillo pero efectivo que garantiza una experiencia auténtica.
| Concepto | Precio | Incluye |
| Día completo | $5.000 por persona | Acceso al agua, sombra, baños |
| Camping nocturno | $10.000 por noche | Zona de acampe + día completo |
| Horarios | 7:00 a 20:00 hs | Acceso completo a instalaciones |
El gran diferencial de La Vasquita es su flexibilidad. A diferencia de otros balnearios, aquí podés:
- Hacer fuego y cocinar tu propia comida
- Practicar kitesurf aprovechando los vientos del río
- Pescar desde la orilla sin restricciones
- Acampar bajo las estrellas
- Llevar a tu mascota (con correa)
“El ambiente es familiar y relajado. Ves grupos de amigos asando, familias con chicos jugando en el agua, y parejas disfrutando de la tranquilidad. Es el anti-Pinamar”, comenta Diego Fernández, visitante habitual desde hace tres veranos.
La ubicación exacta es en el kilómetro 47 de la Ruta 11, paraje El Pino, partido de Magdalena. Desde Capital Federal, el viaje en auto toma aproximadamente hora y media, dependiendo del tráfico y la zona de partida.
Por qué esta playa cerca de CABA está cambiando el turismo de proximidad
La popularidad creciente de La Vasquita refleja un cambio en los hábitos turísticos post-pandemia. Las personas valoran cada vez más los destinos cercanos, económicos y conectados con la naturaleza.
Esta tendencia está transformando el mapa turístico de la provincia de Buenos Aires. Mientras las tradicionales ciudades costeras enfrentan problemas de saturación y precios elevados, lugares como La Vasquita ofrecen una alternativa sostenible tanto para el bolsillo como para el medio ambiente.
“Vemos un crecimiento del 40% en consultas sobre destinos de proximidad cada verano. La gente quiere naturaleza, pero sin las complicaciones logísticas de los destinos lejanos”, explica Carlos Méndez, coordinador de turismo sustentable de la Provincia de Buenos Aires.
El impacto económico también es significativo para las comunidades locales. Los visitantes no solo pagan la entrada al predio, sino que consumen en comercios de Magdalena, cargan combustible y muchas veces extienden su estadía explorando la zona.
Sin embargo, el crecimiento trae desafíos. Los fines de semana de enero y febrero pueden resultar más concurridos, por lo que muchos visitantes experimentados recomiendan llegar temprano o elegir días de semana para disfrutar de mayor tranquilidad.
Un detalle importante: el lugar funciona “a la vieja usanza” y solo acepta efectivo. Tanto la entrada como las compras en la pulpería local requieren dinero en mano, algo que puede sorprender a quienes están acostumbrados a pagar todo con tarjeta.
“Mi consejo es llevar efectivo suficiente, protector solar, y sobre todo, ganas de desconectar. Acá el wifi no llega bien, y esa es justamente la magia del lugar”, sugiere Ana Torres, bloguera de turismo local que visitó La Vasquita más de diez veces.
Para quienes buscan extender la experiencia, la zona ofrece otros atractivos cercanos como la Reserva de Punta Indio, el faro de Punta Indio, y las estancias históricas de Magdalena, convirtiendo una escapada de un día en un fin de semana completo de desconexión.
La Vasquita representa una nueva forma de entender el turismo: cercano, auténtico y respetuoso con el entorno. En tiempos donde cada peso cuenta y cada hora libre vale oro, tener una playa cerca de CABA que combine naturaleza, tranquilidad y precios accesibles se convierte en un tesoro que vale la pena descubrir.
FAQs
¿Hay que reservar con anticipación para ir a La Vasquita?
No es necesario reservar, pero los fines de semana de verano pueden estar más concurridos, por lo que se recomienda llegar temprano.
¿Se puede llegar en transporte público?
No hay transporte público directo. Es necesario ir en auto propio, remis o coordinar con otros visitantes para compartir el viaje.
¿Qué debo llevar para pasar el día?
Efectivo, protector solar, sombrilla, comida y bebida, leña o carbón si querés hacer fuego, y ropa de cambio.
¿Es seguro para ir con niños pequeños?
Sí, es un ambiente familiar y seguro. El agua del río es tranquila en la zona de playa, ideal para niños.
¿Funcionan los celulares allí?
La señal es irregular y el wifi no está disponible, lo que muchos visitantes consideran una ventaja para desconectar.
¿Se puede ir en invierno?
El lugar está abierto todo el año, aunque obviamente el baño en el río es más popular durante los meses cálidos.