María lleva dos años esperando una vivienda de protección oficial en las afueras de Madrid. Cada mes, llama al ayuntamiento con la misma pregunta: “¿Cuándo empezarán las obras?” La respuesta siempre es la misma: “Estamos esperando la conexión eléctrica.” Lo que María no sabe es que su caso se repite miles de veces por toda España.
La realidad es que detrás de las promesas gubernamentales sobre vivienda pública hay un problema silencioso pero devastador: la red eléctrica española está saturada. Miles de proyectos habitacionales permanecen en el limbo, no por falta de dinero o terrenos, sino porque Red Eléctrica de España (REE) no puede garantizar el suministro eléctrico.
Esta situación amenaza directamente el ambicioso plan de vivienda de Pedro Sánchez, que promete la construcción de 184.000 viviendas públicas hasta 2030. Un objetivo que, según varios expertos del sector, podría convertirse en papel mojado si no se resuelve urgentemente la saturación de la infraestructura eléctrica nacional.
El cuello de botella que paraliza la construcción
El plan de vivienda del gobierno se enfrenta a una realidad técnica implacable. Las nuevas promociones habitacionales requieren conexiones eléctricas que la actual infraestructura no puede soportar. Según datos internos de varias constructoras, los tiempos de espera para conseguir una conexión eléctrica se han multiplicado por tres en los últimos dos años.
“Tenemos proyectos aprobados y financiados que llevan 18 meses parados porque REE no puede darnos fecha para la conexión”, explica un directivo de una gran promotora que prefiere mantenerse en el anonimato. “Algunos ayuntamientos nos dicen que mejor esperemos a 2027 o 2028.”
La situación es especialmente crítica en las grandes áreas metropolitanas, donde se concentra la mayor demanda de vivienda pública. Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla son las ciudades más afectadas por esta saturación, precisamente donde el gobierno tiene previsto construir el 60% de las nuevas viviendas sociales.
El problema no es solo la construcción de nuevas líneas eléctricas, sino la antigüedad de las existentes. Muchas subestaciones eléctricas datan de los años 80 y 90, cuando el consumo energético era significativamente menor. La digitalización, los coches eléctricos y los nuevos electrodomésticos han disparado la demanda hasta niveles impensables hace una década.
Los números que revelan la magnitud del problema
Los datos oficiales muestran la dimensión real de esta crisis. Red Eléctrica de España ha confirmado que tiene pendientes más de 3.200 solicitudes de conexión para nuevos desarrollos residenciales, con una potencia total que supera los 2.400 megavatios.
| Región | Solicitudes Pendientes | Tiempo Medio de Espera | Potencia Requerida (MW) |
| Madrid | 847 | 24 meses | 680 |
| Cataluña | 692 | 22 meses | 545 |
| Valencia | 458 | 20 meses | 387 |
| Andalucía | 523 | 18 meses | 423 |
| Resto de España | 680 | 15 meses | 365 |
Para resolver estas solicitudes, REE estima que necesitaría invertir al menos 4.800 millones de euros en nuevas infraestructuras, una cantidad que no está contemplada en los presupuestos actuales del plan de vivienda gubernamental.
Los principales obstáculos incluyen:
- Saturación de subestaciones eléctricas en áreas urbanas
- Falta de capacidad en las líneas de media tensión
- Necesidad de permisos ambientales para nuevas instalaciones
- Resistencia vecinal a la construcción de infraestructuras eléctricas
- Complejidad administrativa para los proyectos de REE
- Carencia de técnicos especializados en el sector eléctrico
“Estamos ante una paradoja: queremos construir viviendas del siglo XXI con una red eléctrica del siglo XX”, resume un ingeniero de REE que trabaja en la planificación de nuevas infraestructuras. “Es como intentar llenar una piscina con una manguera de jardín.”
Las consecuencias reales para miles de familias
Mientras los políticos debaten cifras y plazos, miles de familias españolas sufren las consecuencias directas de esta saturación eléctrica. Los proyectos de vivienda pública no solo se retrasan, sino que muchos se cancelan definitivamente al no conseguir la conexión eléctrica necesaria.
En Getafe, un proyecto de 380 viviendas sociales lleva tres años paralizado porque la subestación eléctrica más cercana no tiene capacidad suficiente. Los futuros inquilinos, que ya habían sido seleccionados mediante sorteo, siguen pagando alquileres privados mientras esperan una solución que no llega.
“Nos dijeron que las casas estarían listas en 2023, luego en 2024, después en 2025, y ahora hablan de 2027”, cuenta Sandra, una enfermera de 34 años que lleva cinco años en lista de espera para vivienda pública. “Mi hija ya no cabrá en su habitación cuando por fin nos den las llaves.”
El problema no afecta solo a nuevas construcciones. Muchas rehabilitaciones de edificios antiguos también quedan bloqueadas porque las mejoras en eficiencia energética requieren mayor capacidad eléctrica de la que puede proporcionar la red actual.
Los ayuntamientos más afectados han comenzado a buscar alternativas desesperadas. Algunos estudian la posibilidad de instalar generadores diésel temporales, otros evalúan la construcción de mini redes eléctricas independientes, y los más audaces proponen edificios completamente autosuficientes energéticamente.
“Hemos llegado a plantear promociones con paneles solares en cada vivienda y baterías comunitarias”, explica el alcalde de una ciudad del área metropolitana de Barcelona. “Es más caro inicialmente, pero al menos podemos empezar a construir mientras REE resuelve sus problemas.”
La situación genera un efecto dominó que va más allá de la vivienda pública. Las empresas constructoras están paralizando inversiones, los bancos retrasan financiaciones de nuevos proyectos, y el sector inmobiliario en su conjunto experimenta una ralentización que afecta al empleo y al crecimiento económico.
Para 2025, se estima que al menos 47.000 viviendas del plan gubernamental podrían verse afectadas por estos retrasos eléctricos, lo que representaría un incumplimiento del 25% de los objetivos iniciales. Una cifra que pone en entredicho la viabilidad real del ambicioso plan de vivienda de Sánchez.
FAQs
¿Por qué la red eléctrica no puede soportar más viviendas?
La infraestructura eléctrica española fue diseñada hace décadas para un consumo menor. El aumento de electrodomésticos, climatización y coches eléctricos ha saturado muchas subestaciones urbanas.
¿Cuánto tiempo puede tardar una conexión eléctrica para viviendas nuevas?
Actualmente, las conexiones para nuevos desarrollos residenciales pueden tardar entre 15 y 24 meses, dependiendo de la zona y la complejidad del proyecto.
¿Qué soluciones están estudiando las autoridades?
REE está planificando inversiones en nuevas subestaciones y líneas, pero el proceso es lento. Algunos proyectos exploran alternativas como microredes o sistemas de autoconsumo.
¿Afecta este problema solo a vivienda pública?
No, también afecta a promociones privadas, aunque las viviendas sociales tienen prioridad menor en las asignaciones de conexiones eléctricas disponibles.
¿Cuándo se podría resolver la saturación de la red?
Los expertos estiman que serían necesarios entre 5 y 7 años de inversiones intensivas para modernizar completamente la infraestructura eléctrica urbana.
¿Hay alternativas para acelerar la construcción de viviendas?
Se estudian opciones como edificios energéticamente autosuficientes, conexiones temporales con generadores, y reubicación de proyectos en zonas con menor saturación eléctrica.