Con el reloj avanzando rápidamente hacia el fin del actual presupuesto plurianual, la Unión Europea enfrenta un desafío mayúsculo: más del 40% de los fondos asignados durante el periodo 2014–2020 aún no han sido utilizados. Estos fondos, cruciales para la reconstrucción post-pandemia y la transición digital y ecológica, están en riesgo de perderse si los Estados miembros no logran ejecutarlos antes de las fechas límites establecidas. El informe reciente de Coface lanza una dura advertencia sobre la ineficacia en el gasto y la lentitud administrativa que amenaza con ralentizar la recuperación económica de la región.
En un contexto de inflación persistente, endurecimiento fiscal y disminución de la inversión privada, los fondos europeos deberían estar desempeñando un papel catalizador. Sin embargo, la burocracia, los retrasos en la aprobación de proyectos y la incapacidad de algunos países de cofinanciar las inversiones con presupuesto propio han resultado en un uso deficiente de estos recursos. Algunos países del sur y del este de Europa, precisamente los más necesitados de inversión, son los más rezagados en la ejecución.
Resumen del estado de ejecución de fondos europeos
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Período de fondos | 2014 – 2020 (con plazos de ejecución hasta 2023) |
| % de fondos no utilizados | Más del 40% |
| Fondos en riesgo | Fondos estructurales y de inversión europeos |
| Razones principales | Retrasos burocráticos, cofinanciamiento limitado, prioridades dispersas |
| Fecha límite de ejecución | Finales de 2023, con algunas prórrogas técnicas |
Por qué hay tanto dinero sin utilizar
El diseño del ciclo presupuestario europeo permite a los países utilizar los fondos asignados por varios años después del fin del periodo oficial. Así, aunque los fondos corresponden al periodo 2014–2020, los Estados miembros disponen de hasta 2023 para ejecutarlos completamente. Sin embargo, numerosos países han enfrentado retos técnicos, políticos y económicos que han ralentizado el proceso.
Un factor clave ha sido la escasa capacidad administrativa en varias regiones, especialmente en los países más pequeños o del este de Europa, donde los gobiernos regionales tienen dificultades para planificar y ejecutar grandes proyectos de inversión. Además, la necesidad de aportar cofinanciación nacional (es decir, usar parte del presupuesto propio para complementar el gasto europeo) ha llevado a bloqueos en un contexto macroeconómico desfavorable.
Qué países enfrentan mayor riesgo
Según Coface, países como España, Italia, Grecia y varios Estados del este europeo como Bulgaria o Rumanía se encuentran en una situación crítica. Pese a necesitar desesperadamente mejoras en infraestructura, digitalización y fortalecimiento institucional, sus niveles de ejecución de fondos estructurales están considerablemente por debajo del promedio de la UE.
Por contraste, países como Finlandia o Países Bajos han mostrado una capacidad ejemplar para ejecutar sus asignaciones, implementando herramientas digitales para seguimiento de proyectos y evitando cuellos de botella burocráticos.
Ganadores y perdedores en la ejecución de fondos
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Finlandia | España |
| Países Bajos | Italia |
| Estonia | Rumanía |
| Irlanda | Grecia |
El papel de la guerra en Ucrania y la inflación
Otro factor que ha alterado la planificación de los países europeos es el conflicto en Ucrania, que ha generado un shock energético, alterado las prioridades del gasto público y exigido respuestas rápidas con fondos extra presupuestarios. A esto se suma la inflación generalizada, que ha encarecido muchos de los proyectos inicialmente previstos con fondos europeos, desincentivando su ejecución o forzando su rediseño financiero.
Las alteraciones del mercado y del precio de materias primas ya han paralizado algunas obras públicas, pues los presupuestos aprobados ya no son viables. Esto ha generado incertidumbre sobre qué proyectos deben priorizarse y cómo asegurarse de que se concluyan antes de la fecha límite.
Qué está haciendo la Unión Europea para evitar la pérdida de fondos
La Comisión Europea ha activado varias estrategias para intentar acelerar la ejecución. Ha ofrecido mayor flexibilidad presupuestaria y está promoviendo la simplificación de procedimientos, particularmente en programas que afectan directamente a pequeñas y medianas empresas (PYMEs) y autoridades locales.
Bruselas también ha sugerido la posibilidad de transferir parte de los fondos sin ejecutar al nuevo Marco Financiero Plurianual o al plan de recuperación NextGenerationEU, aunque esta propuesta está siendo debatida intensamente, especialmente entre los países que sí han logrado ejecutar eficientemente sus fondos asignados.
Es paradójico que en un momento donde la inversión pública es más necesaria que nunca, estemos desaprovechando un volumen tan elevado de recursos aprobados.
— Marta Pérez, economista de políticas europeas
Impacto en economías locales y empleo
El uso ineficiente de fondos europeos no solo implica una pérdida de oportunidades de desarrollo, sino que tiene consecuencias directas para el empleo, la cohesión social y la competitividad. Muchos de los fondos estructurales están destinados a mejorar la conectividad, financiar iniciativas de transición verde y digital, y apoyar a regiones menos desarrolladas. Su no utilización se traduce en servicios públicos deficientes, infraestructuras inacabadas y desempleo estructural en zonas vulnerables.
Además, se pierde una oportunidad única de transformación estructural en sectores clave como la energía, la agricultura sostenible, la capacitación técnica y la innovación tecnológica.
Los fondos europeos son más que dinero: son esperanza estructurada en políticas concretas. Dejarlos sin usar es como apagar la luz durante una tormenta energética.
— Javier González, consultor en desarrollo regional
Recomendaciones para mejorar la ejecución de fondos
Expertos consultados coinciden en varios pasos urgentes que los Estados miembros deberían implementar para evitar la pérdida de fondos:
- Digitalizar y simplificar los procesos de licitación pública
- Fortalecer la capacitación de autoridades regionales
- Reducir cargas administrativas innecesarias
- Establecer alianzas públicas y privadas
- Centrarse en proyectos ya viables y listos para ejecución
De igual forma, se observa la necesidad de que las instituciones comunitarias exijan mayores estándares de coordinación, transparencia y rendición de cuentas para acelerar la absorción de fondos.
Perspectivas para los próximos años
El próximo presupuesto plurianual 2021–2027 y los fondos de recuperación pospandemia están diseñados para corregir varios de los fallos identificados. No obstante, si persisten los mismos cuellos de botella, el problema puede repetirse con una magnitud aún mayor. La pérdida de recursos financieros no ejecutados se volvería un lastre estructural muy difícil de superar.
Los fondos europeos deberían ser los motores de la nueva Europa. Pero no basta con asignarlos: hay que saber usarlos con agilidad, estrategia y visión.
— Ana Torres, asesora en políticas de cohesión
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de fondos europeos no se ha utilizado aún?
Más del 40% de los fondos del periodo 2014–2020 aún no han sido ejecutados completamente.
¿Hasta cuándo se pueden gastar estos fondos?
La mayoría de estos fondos pueden ejecutarse hasta finales de 2023, con posibles prórrogas técnicas en casos específicos.
¿Qué países están en mayor riesgo de perder los fondos?
España, Italia, Grecia, Bulgaria y Rumanía presentan serios retrasos en la ejecución de los fondos.
¿Cuáles son las razones de esta baja ejecución?
Retrasos administrativos, falta de capacidad regional, cofinanciamiento nacional limitado y reajustes provocados por la guerra e inflación.
¿Cómo puede la UE mejorar este proceso?
Digitalización de procesos, reducción de burocracia, capacitación local, mayor flexibilidad presupuestaria y simplificación normativa.
¿Qué consecuencias tiene no usar estos fondos?
Pérdida de oportunidades de inversión, proyectos incompletos, menor crecimiento económico y reducción en el empleo a nivel regional.