María González se levanta cada mañana a las seis y media en su pequeño piso de Móstoles. Con tres hijos y trabajando solo media jornada limpiando oficinas, los 480 euros del Ingreso Mínimo Vital que recibe cada mes son la diferencia entre llegar a fin de mes o no hacerlo. “Sin esta ayuda, no sé cómo habría podido seguir adelante”, confiesa mientras prepara el desayuno para sus pequeños.
Su historia se repite en más de 798.000 hogares españoles. Familias que dependen de esta prestación para cubrir necesidades básicas como la vivienda, la alimentación o los gastos escolares de los niños.
Pero detrás de estas historias personales se esconde una realidad económica que genera debate: el Gobierno de Pedro Sánchez ha gastado casi 19.000 millones de euros en el ingreso mínimo vital desde su creación, una cifra que no deja de crecer mes tras mes.
El récord histórico que preocupa a los expertos
Los últimos datos del Ministerio de Seguridad Social revelan cifras que han alcanzado máximos históricos. En enero de 2026, el ingreso mínimo vital llegó a 798.312 hogares españoles, beneficiando a más de 2,4 millones de personas. Estas cifras representan un crecimiento del 19% respecto al año anterior.
“Nunca antes habíamos visto tantas familias dependiendo de una sola prestación social”, explica un analista económico consultado sobre estos datos. “Es una señal de que algo está pasando en el mercado laboral español”.
La ministra Elma Saiz ve en estos números una buena noticia, defendiendo que “el incremento cercano al 19% en el número de hogares protegidos refleja que el IMV está llegando cada vez a más familias”. Sin embargo, esta perspectiva no es compartida por todos los sectores.
El coste total acumulado desde 2020 hasta enero de 2026 asciende a 18.865.993.237 euros. Solo en enero pasado, la nómina mensual del subsidio alcanzó los 458 millones de euros, con una media de 546,81 euros por hogar beneficiario.
Los números que definen una realidad compleja
Para entender la magnitud del programa, es necesario analizar los datos con detalle. La evolución del ingreso mínimo vital muestra un crecimiento sostenido que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad a largo plazo.
| Concepto | Cifra | Variación anual |
|---|---|---|
| Hogares beneficiarios | 798.312 | +18,8% |
| Personas beneficiarias | 2.441.675 | +19,1% |
| Coste mensual (enero 2026) | 458 millones € | – |
| Coste total acumulado | 18.866 millones € | – |
| Cuantía media por hogar | 546,81 € | – |
Los perfiles de beneficiarios también han evolucionado. Inicialmente pensado para familias en situación de extrema vulnerabilidad, el programa ha ampliado su alcance:
- Familias monoparentales con dificultades económicas
- Hogares con todos los miembros en desempleo
- Trabajadores con salarios muy bajos
- Personas mayores con pensiones insuficientes
- Jóvenes que han perdido el apoyo familiar
“Lo que comenzó como una medida de emergencia se ha convertido en una prestación estructural del sistema”, comenta un experto en políticas sociales. “Es importante preguntarse si esto es lo que realmente necesita nuestro país”.
El dilema del empleo y la dependencia estatal
El informe más reciente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha puesto sobre la mesa una de las principales preocupaciones: el impacto del ingreso mínimo vital en la búsqueda de empleo.
Según este organismo, la prestación “está teniendo un impacto negativo en la participación laboral”, lo que plantea serias dudas sobre su diseño actual. La crítica no apunta a la existencia del programa, sino a cómo está estructurado.
“Cuando una persona cobra 500 euros sin trabajar y puede ganar 700 euros trabajando ocho horas al día, la diferencia no compensa el esfuerzo”, explica un economista laboral consultado.
Esta situación crea lo que los expertos llaman “trampa de la pobreza”: situaciones donde trabajar resulta menos atractivo que mantenerse en el sistema de ayudas. El resultado es una dependencia prolongada que no resuelve los problemas de fondo.
Las consecuencias se extienden más allá de los beneficiarios directos:
- Empresas que no encuentran trabajadores para ciertos puestos
- Menor recaudación de la Seguridad Social
- Incremento sostenido del gasto público
- Posible desincentivo a la formación profesional
“No se trata de eliminar las ayudas, sino de diseñarlas mejor”, señala Cristina Herrero, presidenta de la Airef. “El objetivo debe ser que las personas salgan de la vulnerabilidad, no que se mantengan en ella”.
El debate se intensifica cuando se contrasta el crecimiento del programa con el relato oficial de recuperación económica. Mientras el Gobierno celebra datos de empleo y crecimiento del PIB, el número de personas dependientes del ingreso mínimo vital no deja de aumentar.
Para familias como la de María González, estos debates pueden parecer lejanos. Su realidad diaria se centra en llegar a fin de mes y ofrecer oportunidades a sus hijos. Pero la sostenibilidad del sistema que la protege depende de encontrar el equilibrio entre protección social y incentivos al empleo.
La pregunta que permanece abierta es si España está construyendo una red de seguridad efectiva o creando una dependencia estructural que será difícil de revertir. Los próximos meses serán cruciales para observar si las autoridades implementan las reformas que sugiere la Airef o mantienen el diseño actual del programa.
FAQs
¿Cuánto ha gastado España en el Ingreso Mínimo Vital desde su creación?
Desde 2020 hasta enero de 2026, España ha gastado 18.866 millones de euros en esta prestación.
¿Cuántas personas cobran actualmente el IMV?
En enero de 2026, más de 2,4 millones de personas en 798.312 hogares reciben esta ayuda.
¿Cuál es la cuantía media que recibe cada hogar?
La cuantía media por hogar beneficiario es de 546,81 euros mensuales.
¿Por qué critica la Airef el programa?
La Airef señala que el IMV reduce los incentivos para buscar empleo y genera dependencia del sistema de ayudas.
¿Ha aumentado el número de beneficiarios?
Sí, en el último año el número de beneficiarios creció un 19%, alcanzando máximos históricos.
¿Qué proponen los expertos para mejorar el sistema?
Los expertos sugieren reformular los incentivos al empleo para evitar que trabajar sea menos atractivo que cobrar la ayuda.