La cuenta regresiva hacia el Mundial 2026 sigue su curso a pesar de un creciente ambiente de tensión internacional. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha ratificado su compromiso con la organización del torneo, ignorando las amenazas de boicot que han surgido por cuestiones políticas, sociales y económicas. La cita mundialista, que será organizada por primera vez de forma conjunta entre Estados Unidos, México y Canadá, se perfila como un evento sin precedentes, pero no está exenta de controversias.
Grupos de derechos humanos, sectores deportivos y hasta gobiernos han expresado su preocupación por distintos aspectos relacionados con el evento, desde la elección de sedes hasta temas de migración y discriminación. Sin embargo, Infantino ha dejado claro que la FIFA se mantendrá firme: “El fútbol debe ser una fuerza unificadora, no divisiva”. Esta firmeza ha sido interpretada por muchos como una jugada arriesgada en un contexto internacional cada vez más delicado.
Tabla de visión general del Mundial 2026
| Organizadores | Estados Unidos, México y Canadá |
| Formato | 48 selecciones, 104 partidos |
| Duración | Junio – Julio 2026 |
| Presidente FIFA | Gianni Infantino |
| Controversias | Boicot, derechos humanos, impacto climático |
Un torneo que amplía su alcance histórico
El Mundial 2026 marcará un antes y un después en la historia del fútbol por varios motivos. Es la primera vez que tres países serán anfitriones de manera conjunta, y también la primera vez que habrá 48 selecciones participantes en lugar de las tradicionales 32. Este cambio, impulsado por la FIFA bajo el liderazgo de Infantino, busca globalizar aún más el deporte y ofrecer mayores oportunidades a selecciones que normalmente quedan fuera del certamen.
Pero esa expansión también ha generado críticas. Algunos analistas cuestionan el aumento en el número de encuentros —un total de 104 partidos— tanto por la sobrecarga que implica para los futbolistas como por el impacto organizativo y logístico. También ha habido dudas sobre cómo se distribuirán equitativamente los partidos entre los tres países, especialmente en un contexto político donde las relaciones entre ellos no siempre han sido fluidas.
Las amenazas de boicot y su trasfondo
Las amenazas de boicot provienen de distintos frentes. Organizaciones de derechos humanos han criticado la elección de determinadas ciudades en Estados Unidos con políticas migratorias severas. Mientras tanto, la presión climática ha llevado a señalar el impacto ambiental de transportar delegaciones enteras por vastas distancias en Norteamérica.
Delegaciones africanas y asiáticas también han expresado reclamos acerca de la distribución de recursos y la falta de representación real en los órganos de decisión de la FIFA. Incluso ha habido llamados de parlamentarios y activistas para que sus selecciones nacionales no participen como forma de protesta. Aunque estos pedidos no han pasado a mayores aún, marcan un eje de tensión que podría escalar si no se gestiona adecuadamente.
“Hay temas de derechos fundamentales en juego. No podemos normalizar que el espectáculo pase por delante de la gente”.
— Martín Rodríguez, activista de derechos humanosAlso Read
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La postura desafiante de Infantino
En medio de esta incertidumbre, Infantino ha sido claro y contundente: el Mundial no se suspende ni se reorganiza. “Los preparativos van avanzando en tiempo y forma. Estamos comprometidos con garantizar un torneo inclusivo y memorable”, declaró en una reciente conferencia de prensa.
Para muchos, la actitud del presidente de la FIFA es reflejo de una estrategia para blindar la imagen de la organización, recuperándose aún del escándalo de corrupción que sacudió al organismo en años recientes. Aunque otros aplauden su firmeza, hay quienes advierten que la falta de diálogo podría escalar el nivel de conflicto en torno al evento.
“El fútbol no debe estar secuestrado por intereses ideológicos. Nuestra obligación es llevarlo a todos los rincones”.
— Gianni Infantino, presidente de la FIFA
Líneas divisorias entre ganadores y perdedores
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Ciudades anfitrionas (turismo e infraestructura) | Ambientalistas y sectores críticos |
| Selecciones emergentes (más cupos clasificatorios) | Jugadores (más desgaste físico) |
| Empresas patrocinadoras | Federaciones en conflicto con FIFA |
Las sedes confirmadas y su distribución
Hasta ahora, la FIFA ha confirmado un total de 16 ciudades anfitrionas entre los tres países. Estados Unidos tendrá la mayor parte con 11 sedes, mientras que México contará con 3 (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey), y Canadá con 2 (Toronto y Vancouver). Esta distribución ha levantado tensiones, especialmente en regiones donde se esperaba mayor protagonismo logístico y económico.
También hay críticas a la elección de algunas ciudades con pasado polémico en materia de racismo o exclusión, lo que ha alimentado la narrativa del “Mundial sin ética”, como lo nombran algunos activistas. Pero desde FIFA se asegura que todos los criterios fueron evaluados de forma técnica y objetiva.
El poder económico detrás del evento
Más allá del deporte, el Mundial 2026 es una gigantesca maquinaria de ingresos financieros. Se estima que generará más de 11.000 millones dólares en beneficios, distribuidos entre venta de entradas, derechos televisivos y patrocinadores. Esto convierte al torneo en uno de los eventos deportivos más lucrativos de la historia.
Pero esa abundancia económica también despierta sospechas y críticas sobre hacia dónde va realmente ese dinero. Sectores críticos alegan que los beneficios se concentran en pocas manos, y que sigue existiendo una brecha estructural entre las grandes federaciones europeas y las asociaciones de países menos desarrollados.
“Los ingresos del Mundial deberían redistribuirse de forma más justa. Eso también es parte del juego limpio”.
— Laura Medina, analista deportiva
El dilema ético del aficionado
En medio de todo este panorama, el aficionado común se encuentra en un dilema. Apoyar al fútbol y disfrutar del mundial puede interpretarse como ignorar las problemáticas sociales asociadas al evento. Al mismo tiempo, no participar o boicotear puede representar aislarse de un momento histórico para su selección nacional o comunidad.
Por eso, muchas federaciones están trabajando activamente para ofrecer transparencia a sus comunidades, integrando campañas de concientización sobre derechos humanos y sostenibilidad al participar del torneo. La pregunta final será si la emoción del fútbol podrá imponerse sobre un contexto creciente de tensiones globales.
Preguntas frecuentes sobre el Mundial 2026
¿Dónde se jugará el Mundial 2026?
El torneo se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, con un total de 16 ciudades sedes.
¿Cuántos equipos participarán por primera vez?
El formato crecerá de 32 a 48 selecciones, lo que permitirá por primera vez a muchas selecciones debutar en una Copa del Mundo.
¿Qué riesgos existen de boicot al torneo?
Algunas organizaciones y delegaciones contemplan posibles boicots por razones políticas, de derechos humanos y medioambientales.
¿Cuál es la postura de la FIFA ante las críticas?
La FIFA, bajo la gestión de Gianni Infantino, ha ratificado que el evento seguirá adelante, defendiendo sus decisiones como inclusivas y necesarias para la expansión del fútbol.
¿Qué impactos económicos se esperan del Mundial?
Se proyecta una ganancia superior a los 11.000 millones de dólares, con beneficios para ciudades sedes, empresas y federaciones.
¿Cómo afecta al aficionado este entorno de tensión?
Muchos aficionados consideran que deben elegir entre disfrutar el fútbol o apoyar causas sociales al no participar.