Carmen lleva tres años trabajando en una empresa de marketing en Madrid. Cada mes, cuando recibe su nómina, ve una deducción considerable destinada a la Seguridad Social. “¿Realmente habrá dinero para mi pensión cuando me jubile?”, se pregunta mientras revisa sus cuentas. Su preocupación no es infundada.
La realidad es que millones de españoles como Carmen se enfrentan a la misma incertidumbre. Cada vez que abren el periódico o escuchan las noticias, aparecen cifras que les generan más dudas sobre el futuro de sus pensiones. Y los últimos datos no hacen más que confirmar sus temores.
Los números hablan por sí solos y la tendencia es clara: el gasto en pensiones en España no para de crecer. En febrero de 2026, este gasto se disparó un 6%, alcanzando la cifra récord de 14.272 millones de euros. Una cantidad que supera cualquier previsión anterior y que pone en evidencia el reto mayúsculo al que se enfrenta nuestro sistema de pensiones.
¿Por qué se dispara el gasto en pensiones sin control?
La explicación detrás de este crecimiento desmesurado tiene múltiples aristas. Por un lado, España vive una revolución demográfica silenciosa pero imparable. Cada año, más personas alcanzan la edad de jubilación, mientras que las tasas de natalidad siguen por los suelos.
“Estamos ante una bomba de relojería demográfica que lleva décadas gestándose”, explica María González, economista especializada en políticas públicas. “El baby boom de los años 60 y 70 está llegando ahora a la jubilación, y el sistema simplemente no estaba preparado para este aluvión”.
Pero el envejecimiento poblacional no es el único culpable. Las revalorizaciones automáticas de las pensiones, vinculadas al IPC, han contribuido significativamente a este incremento. Mientras la inflación se mantenía controlada, el impacto era moderado. Sin embargo, los últimos años de alta inflación han disparado estos ajustes.
La pensión media del sistema se sitúa ahora en 1.366,2 euros mensuales, un 4,5% más alta que hace un año. Aunque pueda parecer una buena noticia para los pensionistas actuales, la sostenibilidad del sistema genera serias dudas entre los expertos.
Los números que preocupan a economistas y políticos
Para entender la magnitud del problema, nada mejor que analizar los datos más relevantes del gasto en pensiones:
| Concepto | Febrero 2026 | Febrero 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Gasto total mensual | 14.272 millones € | 13.464 millones € | +6% |
| Pensión media | 1.366,2 € | 1.307,4 € | +4,5% |
| Número de pensionistas | 10,44 millones | 10,29 millones | +1,5% |
| Gasto anual estimado | 171.264 millones € | 161.568 millones € | +6% |
Estos datos revelan una tendencia preocupante. El gasto en pensiones crece a un ritmo muy superior al crecimiento de la economía española, lo que significa que cada vez representa una porción mayor del PIB nacional.
Los principales factores que impulsan este crecimiento incluyen:
- Incorporación mensual de nuevos jubilados del baby boom
- Mayor esperanza de vida, que alarga el período de cobro de pensiones
- Revalorización automática ligada al IPC
- Mejora de las carreras de cotización de las nuevas jubilaciones
- Reducción del número de cotizantes por pensionista
“El sistema funciona como una pirámide invertida”, advierte Juan Carlos Martín, analista del Instituto de Estudios Fiscales. “Cada vez hay menos trabajadores sosteniendo a más pensionistas, y además estos pensionistas cobran cantidades más altas durante más tiempo”.
El impacto real en trabajadores y jubilados
Esta escalada del gasto en pensiones no ocurre en el vacío. Tiene consecuencias directas y palpables para millones de españoles, tanto para los que están trabajando como para los que ya se han jubilado.
Para los trabajadores actuales, la situación genera una doble preocupación. Por un lado, ven cómo sus cotizaciones a la Seguridad Social podrían tener que aumentar en el futuro para sostener el sistema. Por otro, albergan dudas legítimas sobre si el sistema será capaz de proporcionarles una pensión digna cuando llegue su momento.
“Mi padre cobra una pensión decente, pero yo tengo 35 años y no sé si podré contar con lo mismo”, comenta Alberto, ingeniero en Valencia. “Cada mes cotizo una cantidad importante, pero no tengo la certeza de que vaya a recuperar esa inversión”.
Los pensionistas actuales, por su parte, viven con la tranquilidad de tener garantizado su derecho, pero también con la preocupación de que los ajustes futuros puedan afectar a sus hijos y nietos. Muchos de ellos ven cómo sus pensiones han mejorado en términos nominales, pero también son conscientes de la presión que esto genera sobre el sistema.
El Gobierno se encuentra en una posición delicada. Cualquier reforma que toque las pensiones actuales genera un coste político enorme, pero la inacción también tiene sus riesgos. “Es como conducir hacia un precipicio sabiendo que está ahí, pero sin atreverse a pisar el freno”, describe un economista gubernamental que prefiere mantenerse en el anonimato.
Las comunidades autónomas también sienten la presión. Aunque las pensiones son competencia estatal, muchas de las ayudas complementarias y servicios sociales para mayores dependen de sus presupuestos, que se ven cada vez más tensionados.
Los sindicatos y organizaciones de pensionistas mantienen una postura firme: las pensiones son un derecho conquistado que no debe tocarse. Sin embargo, algunos dirigentes reconocen en privado la necesidad de buscar fórmulas creativas para garantizar la sostenibilidad del sistema.
La situación también afecta a las empresas, que ven cómo los costes laborales aumentan debido a las mayores cotizaciones sociales. Esto puede incidir en su competitividad y en su capacidad para crear empleo, creando un círculo vicioso que agrava el problema de base.
Los expertos coinciden en que se necesitan medidas urgentes, pero también señalan que cualquier reforma debe implementarse gradualmente para minimizar el impacto social. “No podemos seguir posponiendo las decisiones difíciles”, advierte Elena Rodríguez, catedrática de Economía Pública. “Cuanto más esperemos, más traumáticos serán los ajustes necesarios”.
FAQs
¿Por qué crece tanto el gasto en pensiones?
El crecimiento se debe principalmente al envejecimiento de la población, la revalorización automática de las pensiones y el aumento del número de jubilados del baby boom.
¿Está en peligro el sistema de pensiones?
El sistema actual es sostenible a corto plazo, pero enfrenta serios desafíos de sostenibilidad a medio y largo plazo sin reformas estructurales.
¿Cuánto representa el gasto en pensiones del PIB?
El gasto en pensiones representa aproximadamente el 12% del PIB español, una de las ratios más altas de Europa.
¿Qué opciones tiene el Gobierno para controlar este gasto?
Las opciones incluyen reformas paramétricas, cambios en la edad de jubilación, modificaciones en el cálculo de las pensiones o aumentos de cotizaciones.
¿Afectará esto a las pensiones futuras?
Es probable que los futuros pensionistas enfrenten condiciones menos favorables, bien por reformas del sistema o por la insostenibilidad del modelo actual.
¿Cuándo alcanzará su pico el gasto en pensiones?
Los expertos estiman que el gasto en pensiones alcanzará su pico entre 2050 y 2060, cuando se complete la jubilación de la generación del baby boom.