Una delegación de eurodiputados ha visitado recientemente la región de Extremadura para evaluar de primera mano la situación de la Central Nuclear de Almaraz, cuya posible clausura ha reavivado el debate sobre el futuro energético del país y la estabilidad laboral en la región. El encuentro reunió tanto a representantes institucionales como a trabajadores del sector nuclear, organizaciones ambientalistas y empresarios locales. Todos comparten una preocupación común: ¿qué ocurrirá con la seguridad del suministro eléctrico y los empleos si Almaraz cierra de manera definitiva?
La Central Nuclear de Almaraz, ubicada en la provincia de Cáceres, ha estado operando desde principios de los años ochenta y constituye un pilar estratégico del sistema eléctrico español. Su cierre planificado para la próxima década, como parte del proceso de transición ecológica impulsado por el Gobierno, podría tener consecuencias directas tanto en el abastecimiento energético como en una economía regional que depende en gran medida de la planta. Esta visita de eurodiputados ha servido para poner el foco sobre una decisión compleja que trasciende lo técnico: se trata también de un asunto profundamente social y económico.
Qué implica el cierre de la central de Almaraz
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | Almaraz, Cáceres, Extremadura |
| Tipo de energía | Nuclear (reactores PWR) |
| Capacidad instalada | Más de 2.000 MW |
| Operativa desde | 1981 (Unidad I), 1983 (Unidad II) |
| Cierre previsto | 2027 (Unidad I) y 2028 (Unidad II) |
| Principal argumento del cierre | Transición ecológica y seguridad |
| Empleo directo/indirecto | Más de 1.000 puestos |
| Impacto energético | Abastece más del 6% de la electricidad nacional |
La importancia estratégica de la planta en la red eléctrica española
Almaraz es actualmente una de las centrales nucleares más productivas de España, entregando energía eléctrica de base que garantiza estabilidad en el suministro. A pesar de que el parque renovable está en proceso de expansión, expertos advierten que prescindir de una fuente constante como la nuclear puede provocar desequilibrios, especialmente en momentos de alta demanda y baja producción solar o eólica.
Los datos del operador del sistema eléctrico indican que la energía nuclear en su conjunto cubre en torno al 20% del total nacional, siendo indispensable para mantener la seguridad del sistema. Almaraz, al generar más del 6% del total, forma una parte crítica de esta base energética. Su cierre obligará a reforzar otras instalaciones o ampliar la infraestructura renovable a una velocidad muy superior a la actual.
“Cerrar Almaraz sin tener alternativas maduras en producción y almacenamiento renovable es una temeridad energética”
— Juan Fernández, Ingeniero en sistemas energéticosAlso Read
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Preocupación por el impacto socioeconómico en la región
Más allá de su rol energético, Almaraz es pieza central del tejido económico de la comarca. La planta no solo emplea directamente a cerca de 400 personas, sino que sostiene un ecosistema de negocios locales que gira en torno a sus operaciones. Se estima que hasta 1.000 empleos están relacionados de forma directa o indirecta a esta central.
Los alcaldes de varios municipios cercanos han elevado su voz durante la visita europea. Temen una sangría demográfica en una región ya golpeada por la despoblación. Sin industria alternativa clara, cerrar Almaraz implicaría un retroceso económico que muchos consideran inasumible sin apoyo estructurado por parte del Estado y la Unión Europea.
“Hablamos de una comarca que podría perder su columna vertebral económica en pocos años”
— Ana Beltrán, Alcaldesa de Navalmoral de la Mata
Un debate paralizado entre transición ecológica y realismo económico
El Gobierno central ha encargado a Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos) los trabajos previos para el desmantelamiento de las centrales nucleares, incluida Almaraz. Sin embargo, eurodiputados de diferentes grupos políticos han planteado si esta decisión fue precipitada, especialmente al considerar la incertidumbre internacional sobre el gas, la volatilidad del mercado eléctrico y la lentitud en la implementación de tecnologías de almacenamiento renovable.
Varios países europeos están revalorizando sus planes nucleares tras la guerra en Ucrania y la crisis energética de 2022. Francia, Finlandia y Países Bajos han anunciado inversiones en nuevas centrales o la prolongación de las existentes. En España, en cambio, se ha mantenido la hoja de ruta para cerrar todas las plantas entre 2027 y 2035.
“La ecología no puede ir reñida con la supervivencia económica de comunidades enteras”
— Marta Gutiérrez, eurodiputada del Grupo de Renovación Europea
El futuro incierto de los trabajadores y las propuestas vigentes
Los sindicatos están reclamando compromisos explícitos sobre recolocación de empleados, formación profesional y proyectos industriales atractivos en la zona. Aunque existen programas de transición justa, hasta la fecha no se han presentado planes concretos adaptados a la situación única de Almaraz.
Desde asociaciones cívicas locales se han propuesto diversas alternativas: desde convertir la zona en un hub tecnológico o de energías renovables, hasta instalar centros logísticos que aprovechen la infraestructura existente. Sin embargo, estas iniciativas requieren inversiones masivas, coordinación interministerial y una hoja de ruta clara con plazos que, de momento, no existen formalmente.
Ganadores y perdedores del eventual cierre de Almaraz
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Proyectos renovables que puedan ocupar el espacio de producción | Empleados directos e indirectos de la planta |
| Empresas del sector eólico/solar si acceden a nuevos contratos | Economía comarcal en torno a Almaraz |
| Organizaciones ecologistas comprometidas con el cierre nuclear | Estabilidad del sistema eléctrico nacional |
| Empresas de desmantelamiento y gestión de residuos | Infraestructura local que podría quedar infrautilizada |
Lo que podría ocurrir en los próximos años
La visita de la delegación europea ha generado una nueva oportunidad para repensar estrategias. No se descarta que algunos grupos políticos impulsen una revisión de los calendarios de cierre nuclear o introduzcan condiciones más exigentes para asegurar la transición energética sin destruir el equilibrio laboral y económico de zonas afectadas.
En paralelo, el Parlamento Europeo podría recomendar líneas de acción para garantizar que la transición ecológica no margine a regiones rurales. La clave estará en encontrar un equilibrio entre sostenibilidad, seguridad y justicia social para todos los involucrados.
Preguntas frecuentes sobre el cierre de Almaraz
¿Cuándo se prevé cerrar definitivamente la central de Almaraz?
La Unidad I está programada para cerrar en 2027 y la Unidad II en 2028, según el calendario actual de desmantelamiento nuclear en España.
¿Qué empleos se verán afectados?
Se verán afectados unos 400 empleos directos y varios centenares indirectos que dependen del funcionamiento de la central.
¿Tiene España una alternativa energética lista para sustituir a Almaraz?
Aún no completamente. Aunque se desarrollan energías renovables, no existen suficientes infraestructuras de almacenamiento o generación base para suplir su energía.
¿Qué propuestas se han hecho para amortiguar el cierre?
Se han mencionado centros tecnológicos, parques renovables o polos logísticos, pero ninguna propuesta ha sido concretada oficialmente hasta ahora.
¿Existe riesgo de apagones por el cierre de la planta?
No de manera inmediata, pero podría incrementarse la vulnerabilidad del sistema si no se compensa con nuevas fuentes firmes de energía.
¿Qué papel juega la Unión Europea en esta decisión?
La UE puede asesorar, financiar o recomendar estrategias, pero la decisión final sobre el cierre de plantas nucleares corresponde al Estado español.