El sistema público de pensiones en España enfrenta un reto de dimensiones colosales: un déficit que, según un reciente estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), alcanza los 69.800 millones de euros. Esta brecha financiera no solo refleja un problema contable, sino que pone en entredicho la sostenibilidad futura de un pilar básico del Estado del bienestar. Lo más preocupante, según advierten los expertos, es que esta cifra no es visible en las estadísticas habituales del sistema, lo que genera una percepción errónea sobre su salud financiera real.
Mientras el Gobierno insiste en que el sistema es equilibrado gracias a las transferencias del Estado, Fedea recalca que, si se utilizasen solo los verdaderos ingresos contributivos (cotizaciones sociales), el agujero sería alarmante. Esta diferencia pone en tela de juicio no solo la narrativa oficial, sino también las decisiones de política económica que se están tomando en un contexto de envejecimiento acelerado y de creciente presión sobre el gasto público.
Resumen del déficit según Fedea
| Déficit real del sistema de pensiones | 69.800 millones de euros (2022) |
| ¿Se refleja en los presupuestos? | No, se cubre con transferencias del Estado |
| Ingresos reales por cotizaciones | Menores que el gasto total en pensiones |
| Origen del desfase | Pensiones contributivas crecientes vs. cotizaciones insuficientes |
| Propuesta de Fedea | Mayor transparencia y reforma estructural |
Un sistema que aparenta equilibrio, pero que hace aguas
Según los análisis de Fedea, los recursos contributivos del sistema —es decir, las cotizaciones a la Seguridad Social— apenas cubren una parte del gasto real en pensiones. El resto proviene de transferencias del Estado, lo que crea una ilusión de equilibrio presupuestario. En otras palabras, el sistema no se sostiene con sus propios ingresos, y necesita constantemente la inyección de fondos públicos para sobrevivir.
Aunque estas transferencias están contempladas en los Presupuestos Generales del Estado, su uso habitual como mecanismo de ajuste impide ver claramente el desequilibrio estructural. De este modo, el déficit desaparece en las cifras oficiales, a pesar de que en realidad está ahí, engrosando la deuda pública y sobrecargando las finanzas del Estado.
Origen del agujero: más pensionistas, menos cotizantes
El incremento del número de pensionistas y la cuantía media de las pensiones —derivada de carreras laborales más largas y salarios más altos— ha elevado el gasto total. Sin embargo, los ingresos no han crecido al mismo ritmo, sobre todo por las dificultades del mercado laboral, la precariedad, y el envejecimiento de la población.
España se enfrenta a una pirámide demográfica invertida: menos jóvenes trabajando y más mayores jubilados. Esta proporción desequilibrada genera una presión constante que amenaza con romper el contrato social intergeneracional sobre el que se basa el sistema público de pensiones.
¿Por qué no se percibe este déficit?
Uno de los problemas señalados por Fedea es la forma en que se presentan las cuentas de la Seguridad Social. Al incluir transferencias estatales como ingresos propios del sistema, se oculta el desequilibrio real. Esta técnica contable puede tener ventajas a corto plazo —como mantener la calma en los mercados o justificar subidas de pensiones—, pero genera una falta de transparencia que impide abordar las reformas necesarias.
Por tanto, las cifras oficiales que muestran una Seguridad Social equilibrada no reflejan la verdadera situación. Según el documento, si se excluyeran las transferencias estatales, el déficit del sistema llegarían a superar el 5% del PIB, lo que lo convertiría en uno de los mayores desajustes estructurales de la economía española.
Ganadores y perdedores del modelo actual
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Jubilados actuales, que reciben pensiones más altas | Jóvenes y trabajadores actuales, que soportan una mayor carga |
| Gobierno a corto plazo, al evitar confrontaciones por recortes | Futuras generaciones, que tendrán que enfrentar ajustes o más deuda |
| Ciudadanos con carreras completas y salarios altos | Trabajadores precarios y con carreras interrumpidas |
La advertencia académica: sin cambios, el modelo es insostenible
El informe de Fedea lanza una clara advertencia: si no se hacen reformas estructurales, el sistema público de pensiones colapsará. No se trata de alarmismo, sino de evidencia empírica basada en datos económicos contundentes.
Las reformas no necesariamente implican recortes, pero sí deben orientarse a equilibrar ingresos y gastos reales. Esto puede incluir medidas como el alargamiento de la vida laboral, cambios en el cálculo de pensiones, aumento de cotizaciones o la creación de mecanismos complementarios de capitalización.
“No se pueden tomar decisiones sostenidas sobre un sistema si no se sabe cuál es verdaderamente su situación financiera.”
— Ángel de la Fuente, Director Ejecutivo de Fedea
Reformar o endeudarse: el dilema ante el que se encuentra España
La falta de sostenibilidad financiera ha llevado al Estado a cubrir los déficits mediante deuda o impuestos generales. Esta estrategia permite evitar medidas impopulares, pero no resuelve el problema de fondo. Además, si se mantiene esta política, el coste se trasladará a las futuras generaciones, que tendrán que asumir una mayor carga fiscal o ver recortadas sus prestaciones.
“Los recursos no son infinitos y, tarde o temprano, habrá que hacer ajustes sobre la base de comunicar con claridad cuál es realmente la situación del sistema.”
— (Placeholder), Economista de política pública
Una llamada a la transparencia y al debate social
El mensaje central del estudio de Fedea es claro: tenemos un déficit oculto que debe salir a la luz. Solo así se podrá abrir un debate riguroso sobre el futuro del sistema. La estrategia actual basada en ocultar desequilibrios con transferencias puede tener beneficios cortoplacistas, pero a medio y largo plazo es insostenible.
La transparencia y el consenso político y social son fundamentales para poner en marcha una reforma que garantice el derecho a una pensión digna hoy… y mañana.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el déficit real del sistema de pensiones en España?
Según Fedea, si se consideran solo los ingresos por cotizaciones sociales, el déficit real asciende a 69.800 millones de euros en 2022.
¿El Gobierno reconoce este déficit?
No directamente. Se considera que el sistema está equilibrado gracias a las transferencias del Estado central, aunque eso oculta la realidad financiera estructural.
¿Por qué se produce este desfase?
Se debe al envejecimiento poblacional, aumento del número de pensionistas y pensiones más elevadas, frente a un número de cotizantes insuficiente.
¿Qué soluciones propone Fedea?
Mayor transparencia en las cuentas, cambios normativos y un debate social que permita reformas sostenibles del sistema a largo plazo.
¿Este déficit compromete mi futura pensión?
Sí. Si no se abordan reformas estructurales, es posible que en el futuro haya que recortar pensiones, elevar cotizaciones o recurrir a fondos complementarios para mantener el nivel de vida.
¿Qué puedo hacer como ciudadano?
Informarte bien, exigir transparencia al Gobierno y considerar planes de ahorro o previsión privada como complemento a la pensión pública.