El superávit exterior de España, tradicionalmente considerado como una señal de estabilidad económica, ha sufrido un fuerte retroceso. En noviembre de 2023, el saldo positivo de la balanza por cuenta corriente se redujo en un 92% respecto al mismo mes del año anterior. Esta drástica caída plantea interrogantes sobre la salud económica del país y, sobre todo, sobre cómo estas cifras macroeconómicas podrían impactar directamente en el bolsillo de los ciudadanos.
Aunque a primera vista pueda parecer un dato técnico, el superávit o déficit de la balanza por cuenta corriente está profundamente relacionado con el desarrollo económico, la confianza en el país y la fortaleza del euro. Cuando un país pierde capacidad para generar ingresos en el exterior, significa que puede tener más dificultades para sostener su nivel de consumo interno, financiar su deuda o incluso mantener los precios bajo control. ¿Pero qué ha ocurrido exactamente en el caso español? ¿Y qué consecuencias podrían derivarse para familias, trabajadores y empresas? Vamos a analizarlo en profundidad.
Visión general de la caída del superávit
| Indicador | Dato Noviembre 2023 | Variación Interanual |
|---|---|---|
| Superávit por cuenta corriente | 271 millones € | -92% |
| Saldo comercial (bienes) | -27.300 millones € (acumulado) | – |
| Superávit servicios (turismo incluido) | 63.000 millones € (acumulado) | +12% |
| Saldo renta primaria y secundaria | Negativo | – |
Qué cambios explican la caída del superávit
El hundimiento del superávit se debe principalmente a dos factores clave. En primer lugar, la balanza comercial de bienes continúa disparando su déficit, con más importaciones que exportaciones. De hecho, España acumuló un déficit comercial superior a los 27.000 millones de euros entre enero y noviembre. Esto significa que compramos más al extranjero de lo que le vendemos, y eso resta al saldo total.
En segundo lugar, aunque los servicios siguen tirando del carro —especialmente gracias a un fuerte año turístico—, no han sido suficientes para compensar totalmente el desbalance generado por las transacciones de bienes. También influyen negativamente las rentas de inversiones y transferencias con el exterior, que continúan siendo deficitarias.
Estos desequilibrios reflejan una estructura productiva vulnerable, muy dependiente de bienes importados y del turismo estacional.
— Lucía Romero, economista internacionalAlso Read
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Quién está ganando y quién está perdiendo con este ajuste
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Industria turística | Exportadores de bienes |
| Empresas de servicios | Consumidores (por inflación importada) |
| Hoteles y aerolíneas | Gobierno (menor margen de política fiscal) |
Cómo afecta esta caída al consumidor promedio
La consecuencia más directa de esta situación para los ciudadanos es el posible encarecimiento de productos importados. Una economía que depende tanto del exterior corre el riesgo de asumir los costes de inflación importada, es decir, subir los precios internos debido al encarecimiento de bienes del extranjero, agravado si la moneda pierde valor o si suben los precios energéticos.
Además, el debilitamiento de la posición exterior puede trasladarse en mayor presión fiscal o menores márgenes para políticas sociales, ya que el Estado debe compensar de alguna forma este desajuste externo. Esto podría dificultar mejoras en sanidad, educación o pensiones.
Por qué el turismo ya no es suficiente
El turismo ha mostrado una fuerte recuperación y aportó más de 63.000 millones al superávit de servicios. Sin embargo, su estacionalidad y dependencia de variables externas como el clima, los conflictos geopolíticos o pandemias, lo convierten en un motor frágil e inestable para sostener a largo plazo las cuentas externas.
Si bien el turismo salva temporalmente las cifras, no puede ocultar la debilidad exportadora estructural.
— Miguel Ávila, analista de comercio internacional
España necesita avanzar hacia sectores de alto valor añadido y aumentar su capacidad exportadora más allá de los servicios. La caída del superávit revela cuán desequilibrada sigue siendo la economía, incluso tras años de crecimiento.
La relación entre déficit externo y deuda pública
Un déficit exterior prolongado implica que el país necesita endeudarse con el resto del mundo para financiar su consumo interno. En un contexto de tipos de interés altos y menor apetito inversor por activos europeos, esto podría derivar en un aumento de la prima de riesgo o en restricciones futuras vía Bruselas.
Además, una menor entrada neta de capitales podría debilitar al euro, encareciendo todavía más las importaciones esenciales como la energía, y afectando también el poder adquisitivo de los hogares.
Qué debe hacer el Gobierno y qué medidas se esperan
Los analistas prevén que el Gobierno debería impulsar la reindustrialización, facilitar el acceso a mercados exteriores e incentivar la inversión productiva y la innovación. Programas de apoyo a la exportación y cadenas de valor locales son clave para reducir la dependencia exterior.
Debemos transitar hacia un modelo más resiliente, donde las exportaciones de bienes y tecnología sean un pilar.
— Clara Gutiérrez, economista en políticas públicas
En paralelo, se espera que el Ejecutivo sea cauto con nuevas expansiones de gasto fiscal, ya que el margen presupuestario es ahora más ajustado debido al deterioro externo y los objetivos de déficit con la UE.
Escenarios futuros: ¿rebotará el superávit?
Mucho dependerá de cómo evolucionen los precios energéticos, el comportamiento del consumo interno y la capacidad exportadora en los sectores clave. Si el turismo sigue fuerte y se fortalece la demanda externa, 2024 podría cerrar con números más equilibrados. Pero si persiste la debilidad exportadora o aumentan las tensiones geopolíticas, la brecha externa podría agravarse.
La clave será la adaptación del tejido empresarial a una economía más competitiva, digital y diversificada. El entorno europeo y las decisiones del BCE respecto a los tipos también jugarán un papel crucial en el comportamiento del capital y la confianza en España.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente el superávit por cuenta corriente?
Es la diferencia entre lo que un país gana del exterior (exportaciones, turismo, renta, transferencias) y lo que gasta fuera (importaciones, pagos de rentas, etc). Si es positivo, hablamos de superávit; si es negativo, de déficit.
¿Por qué cayó tanto el superávit en noviembre?
Principalmente por el aumento del déficit comercial de bienes, derivado de mayores importaciones y estancamiento de exportaciones, a pesar del auge del turismo.
¿Cómo afecta esto a las familias?
Podría traducirse en precios más altos por productos importados y menor capacidad del Estado para realizar políticas expansivas como ayudas o subsidios.
¿El turismo puede compensar esta situación?
En parte sí, pero no es suficiente ni sostenible. Es un sector vulnerable y con estacionalidad, que no puede sostener toda la balanza externa por sí solo.
¿Se puede revertir esta tendencia negativa?
Sí, pero requerirá reformas estructurales en el modelo productivo, aumento de la competitividad e impulso a sectores exportadores de alto valor añadido.
¿Deberíamos preocuparnos por esta noticia?
No es motivo de alarma inmediata, pero sí de atención. Una economía con debilidad exterior es más vulnerable ante shocks externos y restricciones de política económica.