Los edificios ya no se miden solo por sus metros cuadrados, sino por su eficiencia energética y su impacto ambiental. En España, cada vez más promotores, arquitectos y empresas optan por certificaciones internacionales de sostenibilidad como LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) o BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method), que evalúan la sostenibilidad integral de las construcciones.
Y dentro de ese proceso, la iluminación —tanto natural como artificial— desempeña un papel decisivo.
Desde el diseño arquitectónico hasta la elección de luminarias LED o sistemas de control inteligente, la luz influye directamente en la eficiencia, el confort y el cumplimiento de los créditos que determinan la calificación final de un edificio sostenible.
“La iluminación es uno de los factores más medibles y con más peso dentro de las certificaciones”, explica Marta Ruiz, arquitecta y consultora LEED AP en Green Building Council España (GBCe). “Afecta a la energía, la salud y la experiencia del usuario. Es, literalmente, la forma en que un edificio se hace visible como sostenible.”
Qué son las certificaciones LEED y BREEAM
Ambos sistemas nacieron con un propósito común: evaluar y premiar los edificios que minimizan su impacto ambiental y mejoran la calidad de vida de sus ocupantes.
LEED (EE. UU.)
- Desarrollada por el U.S. Green Building Council (USGBC).
- Usa un sistema de puntos (de 40 a 110) distribuidos en categorías como Energía, Materiales, Calidad Interior y Sostenibilidad del Sitio.
- Los niveles de certificación son Certified, Silver, Gold y Platinum.
BREEAM (Reino Unido)
- Creada por el Building Research Establishment (BRE).
- Evalúa aspectos de gestión, salud, energía, transporte, agua y materiales.
- Las categorías van de Pass a Outstanding.
En España, ambas certificaciones se aplican tanto a nuevas construcciones como a edificios existentes, y sus criterios se han adaptado a las normativas nacionales (CTE, REBT, RITE).
La iluminación como criterio clave
La luz es transversal: influye en la energía consumida, el bienestar del usuario, el diseño del espacio y hasta en el paisaje nocturno urbano.
En LEED y BREEAM, la iluminación se evalúa principalmente en tres dimensiones:
- Eficiencia energética y control lumínico.
- Calidad visual y confort de los ocupantes.
- Reducción de la contaminación lumínica exterior.
“Un buen diseño lumínico puede aportar hasta 15 puntos LEED y más de 10 créditos BREEAM”, señala Fernando Cifuentes, ingeniero de iluminación en Signify Iberia. “Eso puede marcar la diferencia entre un edificio certificado o no.”
Iluminación y eficiencia energética
En ambos sistemas, la iluminación eficiente es un pilar dentro de la categoría Energía y Atmósfera (LEED) o Energía (BREEAM). El objetivo: minimizar el consumo eléctrico sin sacrificar la funcionalidad ni la seguridad visual.
Créditos LEED relacionados:
- EA Credit: Optimize Energy Performance.
- Se premia la reducción del consumo mediante luminarias LED de alta eficiencia (>130 lm/W) y sistemas de control automático.
- EA Prerequisite: Minimum Energy Performance.
- Requiere cumplir con estándares ASHRAE 90.1 o equivalentes europeos.
- EA Credit: Advanced Energy Metering.
- Exige sistemas de medición de consumo por zonas o plantas.
Créditos BREEAM equivalentes:
- ENE 01 – Reducción de consumo energético.
- Evalúa la eficiencia de las luminarias y el uso de sensores.
- ENE 08 – Iluminación externa eficiente.
- Premia luminarias exteriores LED con control fotocélula y bajo deslumbramiento.
“El salto del halogenuro al LED puede reducir el consumo lumínico hasta un 60%, y eso se traduce directamente en puntos de certificación”, comenta Rosa Martín, auditora BREEAM en Arup España.
Luz natural y bienestar de los ocupantes
La iluminación natural también es fundamental en ambos esquemas, dentro de las categorías de Calidad Ambiental Interior (LEED) y Salud y Bienestar (BREEAM). Estos créditos evalúan cómo el diseño arquitectónico aprovecha la luz diurna para mejorar el confort visual y reducir el uso de luz artificial.
LEED — “EQ Credit: Daylight”
- Mide el nivel de luz natural disponible (lux) en zonas ocupadas.
- Se valoran estrategias como grandes ventanales, lucernarios o sistemas de control automático de persianas.
- La puntuación depende del porcentaje de superficie útil con iluminancia entre 300 y 3.000 lux durante el 50% del horario laboral.
BREEAM — “HEA 01: Visual Comfort”
- Evalúa la cantidad de luz natural y la uniformidad de iluminación artificial.
- Exige un índice de deslumbramiento (UGR) ≤ 19 y luminarias con CRI ≥ 80.
“La luz natural tiene un efecto biológico comprobado”, explica Dr. Javier Serrano, investigador en ergonomía lumínica de la Universidad Politécnica de Madrid. “Favorece la concentración y el bienestar emocional. Por eso los créditos circadianos están ganando importancia.”
Human Centric Lighting: la nueva frontera
La tendencia más reciente en certificación sostenible es el Human Centric Lighting (HCL) o iluminación centrada en las personas, que ajusta la intensidad y temperatura de color según el ritmo circadiano humano.
Aunque no siempre figura explícitamente en los créditos, el HCL contribuye a cumplir objetivos en confort visual, salud y productividad. Sistemas LED con regulación de temperatura (de 2.700 a 6.500 K) y control horario aportan puntos adicionales en LEED y BREEAM bajo créditos de innovación o confort.
“La luz puede ser tan saludable como el aire o el agua”, resume Elena Llorente, consultora de sostenibilidad y diseño lumínico en AECOM España. “El futuro de las certificaciones será biofílico y adaptativo.”
Reducción de la contaminación lumínica
La iluminación exterior también cuenta. Tanto LEED como BREEAM penalizan el exceso de flujo hacia el cielo y la falta de control de luminarias exteriores.
LEED — “SS Credit: Light Pollution Reduction”
- Requiere luminarias con ULR (Upward Light Ratio) ≤ 1%.
- Promueve el uso de temperaturas de color ≤ 3.000 K y control horario.
- Pide que las zonas no activas (parques, fachadas, aparcamientos) se apaguen o atenúen automáticamente.
BREEAM — “POL 04: Light Pollution”
- Evalúa el impacto lumínico sobre viviendas cercanas y la fauna nocturna.
- Se valoran ópticas asimétricas y control por sensores de presencia.
“Reducir la contaminación lumínica no solo protege el cielo nocturno, también mejora la eficiencia y la percepción estética del edificio”, añade Luis Herrera, ingeniero ambiental en IDOM Ingeniería.
Tecnología y control: la automatización como ventaja
El uso de sistemas DALI-2, KNX o Bluetooth Mesh es una de las formas más directas de sumar créditos LEED o BREEAM.
Estos sistemas permiten:
- Regular la intensidad según la luz natural.
- Apagar o atenuar zonas desocupadas.
- Monitorear consumo en tiempo real.
- Generar informes de rendimiento energético.
Además, las plataformas de telegestión integran la iluminación con climatización y ventilación, logrando sinergias que reducen el consumo global del edificio hasta un 35%, según estudios del USGBC.
Casos de referencia en España
Torre Caleido (Madrid) – Certificación LEED Gold
Incluye sistema de control DALI y sensores de presencia en todas las plantas.
Resultado: ahorro energético del 42% y confort visual optimizado.
Edificio Mar de Cristal (Madrid) – BREEAM Excellent
Reforma integral con luminarias LED CRI>90 y temperatura regulable.
Resultado: reducción del 50% en consumo lumínico y puntuación máxima en “Visual Comfort”.
Hospital Sant Pau (Barcelona) – LEED Silver
Uso de iluminación circadiana y control zonal en áreas de descanso.
Resultado: mejora del descanso y satisfacción del personal sanitario.
Errores comunes que reducen la puntuación
- No documentar cálculos lumínicos. Los créditos requieren simulaciones con software (Dialux, Relux, AGi32).
- Usar luminarias con UGR alto o sin control individual. Reduce el confort visual.
- Ignorar la luz exterior. La contaminación lumínica resta puntos en LEED y BREEAM.
- No integrar sistemas de medición energética. Es un prerrequisito en ambos esquemas.
- Sobreiluminar espacios. Un exceso de lux puede ser tan penalizado como un defecto.
Beneficios tangibles para promotores y usuarios
Más allá del prestigio de la certificación, los edificios con iluminación sostenible obtienen beneficios económicos y operativos claros:
- Reducción de consumo: hasta un 60% menos respecto a instalaciones tradicionales.
- Menor mantenimiento: vida útil LED superior a 50.000 horas.
- Mayor valor inmobiliario: certificaciones LEED/BREEAM incrementan el valor del activo entre 5% y 15%.
- Bienestar y productividad: mejora de confort visual y salud de los ocupantes.
“Los edificios que se iluminan bien son más eficientes, más saludables y más rentables”, concluye Marta Ruiz (GBCe). “La luz es el vínculo invisible entre sostenibilidad y habitabilidad.”
Preguntas frecuentes
¿Se puede certificar solo la iluminación de un edificio?
No, pero sí puede contribuir de forma decisiva a la puntuación global LEED o BREEAM.
¿Cuántos puntos aporta la iluminación?
Entre 10 y 15 en LEED; hasta 12 en BREEAM, dependiendo de la calidad del diseño y los controles.
¿Qué software se usa para justificar créditos?
Dialux, Relux, AGi32 o Revit con módulos de simulación lumínica y energética.
¿Qué temperatura de color es preferible?
Entre 3.000 K y 4.000 K en interiores, para equilibrio entre eficiencia y confort.
¿Las luminarias deben tener certificaciones específicas?
Sí, deben cumplir con ENEC, CE, y en algunos casos con Energy Star o Lighting Facts.
Conclusión: la luz como factor de sostenibilidad
La iluminación es mucho más que una cuestión estética: es una herramienta de sostenibilidad, salud y rentabilidad. En un contexto donde los edificios deben ser eficientes, saludables y verificables, la gestión inteligente de la luz se ha convertido en un criterio estratégico para lograr certificaciones LEED o BREEAM.
España, con su creciente parque de edificios verdes, se posiciona como referente europeo en construcción sostenible. Y en cada uno de esos proyectos, la luz no solo ilumina espacios: da forma a un nuevo modelo de arquitectura responsable.
Como resume Elena Llorente (AECOM): “Un edificio sostenible se reconoce por cómo se ilumina. La luz, cuando se diseña con propósito, se convierte en la firma de la sostenibilidad.”