María Elena mira su nómina de enero y suspira. Después de descontar todos los impuestos, apenas le queda dinero para llegar a fin de mes. “¿Dónde va toda esta recaudación récord?”, se pregunta mientras lee las noticias económicas. No es la única que se hace esta pregunta.
Miles de españoles como María Elena se enfrentan cada día a una realidad aplastante: pagan más impuestos que nunca, pero el país se endeuda más que nunca. Es una paradoja que muchos no logran entender y que tiene un nombre concreto: la gestión de la deuda Sánchez.
Los números son contundentes y preocupantes. En 2025, la deuda pública española ha crecido en 78.108 millones de euros, convirtiéndose en el mayor incremento registrado durante todo el mandato de Pedro Sánchez, exceptuando únicamente los años críticos de 2020 y 2021 cuando la pandemia obligó a un gasto extraordinario.
La paradoja del gasto descontrolado en tiempos de bonanza
Lo más sorprendente de esta situación es que España está viviendo un momento de recaudación histórica. Los ingresos por impuestos han batido todos los récords, y además el país sigue recibiendo fondos europeos significativos. Sin embargo, la deuda Sánchez no para de crecer.
“Es incomprensible que con la mayor recaudación de la historia y con ayudas europeas, el Gobierno siga gastando de forma desmesurada”, explica un economista del sector privado que prefiere mantener el anonimato.
Esta situación revela un problema estructural grave en la gestión de las finanzas públicas. El Gobierno parece haber adoptado una política de gasto expansivo permanente, independientemente de los ingresos disponibles.
Los datos oficiales muestran que España ha superado ya los 1,7 billones de euros de deuda total, una cifra que equivale aproximadamente al 105% del Producto Interior Bruto nacional. Esto significa que cada español debe técnicamente unos 36.000 euros solo en concepto de deuda pública.
Desglose de los números que preocupan a los expertos
Para entender mejor la magnitud del problema, es necesario analizar los datos de forma detallada. La siguiente tabla muestra la evolución de la deuda durante el mandato de Sánchez:
| Año | Incremento (millones €) | Contexto |
|---|---|---|
| 2018 | 32.400 | Primer año de gobierno |
| 2019 | 45.200 | Gobierno en funciones |
| 2020 | 122.800 | Pandemia COVID-19 |
| 2021 | 95.600 | Pandemia COVID-19 |
| 2022 | 67.300 | Post-pandemia |
| 2023 | 52.100 | Normalización |
| 2024 | 61.800 | Año electoral |
| 2025 | 78.108 | Récord post-pandemia |
Los aspectos más preocupantes de este crecimiento incluyen:
- El incremento de 2025 supera en más de 16.000 millones el registrado en 2024
- Es el tercer mayor aumento de toda la historia democrática española
- Ocurre en un contexto de crecimiento económico y pleno empleo
- Coincide con una recaudación tributaria sin precedentes
- Se produce pese a la llegada de fondos europeos por valor de miles de millones
“Cuando tienes ingresos récord y aún así necesitas endeudarte tanto, significa que hay un problema serio de control del gasto público”, advierte una fuente del Ministerio de Hacienda.
El Gobierno justifica este incremento señalando las inversiones en infraestructuras, políticas sociales y la transición energética. Sin embargo, los críticos argumentan que muchas de estas partidas podrían financiarse con los ingresos corrientes sin necesidad de recurrir al endeudamiento.
Las consecuencias reales para ciudadanos y empresas
Esta escalada de la deuda Sánchez no es solo un número abstracto en los libros de contabilidad del Estado. Tiene consecuencias muy reales que afectan a millones de personas.
Para empezar, cada euro de deuda que se contrae hoy deberán pagarlo las generaciones futuras. Los jóvenes españoles heredarán una carga fiscal que limitará sus oportunidades y su capacidad de inversión en el futuro.
“Mis hijos van a pagar durante décadas los excesos de hoy”, comenta Roberto, un empresario de Valencia que sigue de cerca la evolución de las finanzas públicas.
Además, el alto nivel de endeudamiento reduce el margen de maniobra del país ante futuras crisis. Si llega otra recesión económica o una emergencia imprevista, España partirá de una posición de debilidad financiera.
Los mercados financieros también están comenzando a mostrar inquietud. Aunque todavía no se refleja significativamente en el coste de financiación, algunos analistas advierten de que la sostenibilidad de la deuda podría convertirse en un problema si la tendencia continúa.
Las empresas, por su parte, se ven afectadas indirectamente. Un Estado muy endeudado tiende a subir impuestos para hacer frente a sus obligaciones, lo que reduce la competitividad del tejido empresarial español.
Los sectores más vulnerables de la población también sufren las consecuencias. Paradójicamente, mientras se gastan miles de millones adicionales, muchos servicios públicos básicos siguen presentando deficiencias importantes.
“Es frustrante ver cómo sube la deuda pero las listas de espera sanitarias siguen siendo largas”, explica Carmen, una jubilada de Sevilla.
La situación también genera incertidumbre sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones. Con una deuda creciente, el margen para garantizar las prestaciones futuras se reduce considerablemente.
Los expertos coinciden en que España necesita urgentemente un plan de consolidación fiscal que permita estabilizar la deuda sin comprometer el crecimiento económico. Sin embargo, las decisiones políticas parecen ir en dirección contraria.
“La disciplina fiscal no es opcional cuando tienes una deuda del 105% del PIB”, sentencia un economista de una universidad pública madrileña.
FAQs
¿Por qué sube tanto la deuda si hay récord de recaudación?
Porque el gasto público crece aún más rápido que los ingresos, lo que obliga al Estado a endeudarse para financiar la diferencia.
¿Es normal que la deuda crezca tanto en tiempos de bonanza económica?
No, normalmente en períodos de crecimiento económico y alta recaudación, la deuda debería estabilizarse o incluso reducirse.
¿Qué riesgos tiene este nivel de endeudamiento?
Principalmente, reduce el margen para hacer frente a futuras crisis y obliga a subir impuestos o recortar servicios en el futuro.
¿Cuánto debe cada español por la deuda pública?
Aproximadamente 36.000 euros por persona, incluyendo niños y jubilados.
¿Puede España quebrar por esta deuda?
Es muy improbable a corto plazo, pero un crecimiento descontrolado de la deuda podría generar problemas de financiación en el futuro.
¿Qué se puede hacer para controlar la deuda?
Reducir el gasto público innecesario, mejorar la eficiencia del Estado y establecer límites claros al déficit presupuestario.