María Elena mira desde la ventana de su estancia en Santa Cruz y suspira. Donde antes pastaban miles de ovejas, ahora solo ve tierra árida y manadas de guanacos que atraviesan libremente sus campos. “Mi abuelo fundó este campo en 1920”, cuenta con nostalgia. “Ahora no sé si mi hijo podrá continuar con la tradición familiar.”
Esta realidad se repite en cientos de establecimientos ganaderos a lo largo de la Patagonia. Los productores rurales enfrentan una crisis que parece no tener fin: la competencia desigual con la fauna silvestre, la desertificación acelerada y la pérdida constante de rentabilidad.
Pero ahora surge una propuesta tan audaz como controvertida: construir una barrera de 300 kilómetros para separar definitivamente a los guanacos del ganado ovino.
Una Mega Construcción Para Salvar la Ganadería Patagónica
Durante la 102ª Exposición Rural de Puerto Deseado, los productores conocieron un proyecto que podría cambiar para siempre el paisaje de Santa Cruz. La propuesta central es construir una barrera física de dos metros de altura efectiva a lo largo de más de 300 kilómetros de la ruta nacional 3.
Esta barrera para guanacos no es simplemente un muro. Se trata de una infraestructura diseñada específicamente para evitar el cruce de fauna silvestre hacia las zonas de producción ovina, permitiendo así la regeneración de la estepa patagónica.
“La idea surgió después de años viendo cómo nuestros campos se deterioraban sin que pudiéramos hacer nada”, explica Roberto Sánchez, productor local con 40 años de experiencia. “Los guanacos compiten directamente con nuestras ovejas por el pasto, y ellos siempre ganan porque no tienen predadores naturales.”
El proyecto forma parte de un modelo integral de ganadería ovina sustentable que busca no solo separar las especies, sino también acceder a financiamiento internacional a través de bonos de carbono por la regeneración del ecosistema.
Los Números Detrás del Proyecto Más Ambicioso de la Patagonia
La magnitud de esta propuesta se entiende mejor cuando analizamos sus características técnicas y el contexto actual de la región:
| Aspecto | Datos Actuales | Proyección con Barrera |
|---|---|---|
| Extensión de la barrera | 0 km | Más de 300 km |
| Altura efectiva | N/A | 2 metros |
| Población de guanacos estimada | Más de 1 millón | Controlada en zonas productivas |
| Stock ovino provincial | En declive constante | Recuperación proyectada |
Los factores que motivaron esta propuesta incluyen:
- Presión de fauna silvestre: Los guanacos superan en número al ganado ovino y consumen los mismos pastos
- Aumento de depredadores: Pumas y zorros han incrementado su población, afectando directamente al ganado
- Avance de la desertificación: El sobrepastoreo ha degradado extensas áreas de la estepa
- Falta de políticas sostenidas: La ausencia de planificación a largo plazo ha agravado la crisis
- Abandono de campos: Muchos productores han dejado la actividad por falta de rentabilidad
“Esta barrera no es solo una pared, es una oportunidad de darle una nueva vida a nuestra región”, sostiene Ana Martínez, ingeniera agrónoma especialista en sistemas patagónicos. “Permitirá que el suelo se recupere naturalmente mientras mantenemos la actividad productiva.”
El Impacto Real en las Comunidades Rurales
Más allá de los números y las proyecciones técnicas, esta propuesta toca directamente la vida de miles de familias rurales que han visto cómo su modo de vida tradicional se desvanece.
El sector ovino de Santa Cruz fue históricamente el fundamento económico del territorio. Generaciones enteras construyeron su identidad y sustento alrededor de la cría de ovejas. Hoy, muchos de estos establecimientos luchan por sobrevivir.
“Mi padre siempre me decía que la tierra era generosa si uno la cuidaba”, reflexiona Carlos Fernández, tercera generación de productores ovinos. “Pero ahora parece que cuidarla no es suficiente. Necesitamos herramientas nuevas para un problema que nunca habíamos enfrentado antes.”
La propuesta promete beneficios concretos para las comunidades:
- Recuperación gradual de la salud del suelo en zonas protegidas
- Acceso a mercados internacionales de bonos de carbono
- Manejo ecosistémico basado en evidencia científica
- Retención de población rural joven
- Diversificación de ingresos a través de servicios ambientales
Sin embargo, el proyecto también genera interrogantes importantes. ¿Cómo afectará la migración natural de los guanacos? ¿Qué impacto tendrá en otras especies de fauna patagónica?
“Es una decisión difícil, pero necesaria”, opina la bióloga Patricia López. “Si no actuamos ahora, en 20 años podríamos tener un desierto completo donde antes había una estepa productiva.”
Los productores que apoyan la iniciativa argumentan que es una medida de supervivencia económica y ambiental. Quienes la cuestionan señalan los posibles impactos en la biodiversidad y el costo de una obra de esta magnitud.
La realidad es que Santa Cruz enfrenta una encrucijada. Por un lado, la presión constante de mantener una tradición productiva centenaria. Por el otro, la necesidad urgente de adaptarse a nuevas realidades ambientales y económicas.
La construcción de esta barrera para guanacos representaría la inversión en infraestructura rural más grande en décadas para la provincia. Su éxito o fracaso podría determinar el futuro de miles de familias y la supervivencia de un modo de vida que define la identidad patagónica.
FAQs
¿Cuánto costaría construir esta barrera de 300 km?
Aunque no se han revelado cifras oficiales, se estima que sería una de las inversiones más grandes en infraestructura rural de la provincia en décadas.
¿La barrera afectaría la migración natural de los guanacos?
Sí, ese es uno de los principales puntos de debate. Los defensores argumentan que es necesario para la supervivencia económica, mientras que otros cuestionan el impacto ecológico.
¿Cómo se financiaría este proyecto?
La propuesta incluye acceso a bonos de carbono internacionales como parte del financiamiento, además de inversión pública y privada.
¿Cuánto tiempo tomaría completar la construcción?
Dado el tamaño del proyecto, se estima que podría tomar varios años completar los 300 kilómetros de barrera.
¿Todos los productores apoyan esta iniciativa?
No hay consenso total. Mientras muchos lo ven como una solución necesaria, otros cuestionan sus implicaciones ambientales y económicas.
¿Qué pasaría con los guanacos que queden del lado de las estancias?
El proyecto incluye un manejo ecosistémico integral, aunque los detalles específicos sobre la relocación de fauna aún están en desarrollo.