En medio de una creciente presión demográfica y económica, Suiza ha decidido reformar su modelo de pensiones, marcando una ruta que muchos países europeos observan con atención. Entre ellos, España se sitúa como uno de los principales interesados, en especial por los paralelismos en el envejecimiento de la población y los desafíos financieros que enfrentan sus sistemas de seguridad social. El modelo suizo, con sus recientes cambios, se presenta como una posible inspiración o, al menos, como punto de referencia para abordar la sostenibilidad del sistema español.
La preocupación por la “asfixia” del sistema de pensiones no es exclusiva de un país: gran parte del continente enfrenta una combinación explosiva de baja natalidad, aumento de la longevidad y menor proporción de trabajadores activos cotizando. Frente a esto, Suiza ha tomado medidas que buscan tanto asegurar las pensiones actuales como garantizar la sostenibilidad financiera a largo plazo, con decisiones que podrían aplicarse —con matices— en otros contextos nacionales.
Resumen del cambio en el sistema de pensiones suizo
| País | Suiza |
| Tipo de reforma | Extensión de edad de jubilación, ajustes en cotizaciones y mecanismos de aportación |
| Aplica desde | 2024 y en fases posteriores hasta 2028 |
| Edad de jubilación femenina | Pasa progresivamente de 64 a 65 años |
| Ingreso adicional al fondo | Aumenta el IVA para financiar pensiones |
| Impacto esperado | Mejora la sostenibilidad y reduce déficit a medio plazo |
Qué ha cambiado este año en Suiza
Suiza ha comenzado a implementar una reforma aprobada mediante referéndum, en la que se contempla el aumento paulatino de la edad de jubilación para las mujeres de 64 a 65 años. Con ello, se busca igualar el umbral con los hombres, pero también generar un ahorro significativo en las arcas públicas.
Además, se ha aprobado un incremento del impuesto al valor añadido (IVA) destinado específicamente a reforzar el fondo de pensiones. Este aumento del IVA, aunque controvertido, fue aceptado por gran parte de la ciudadanía al considerar que se trata de un sacrificio necesario para garantizar la viabilidad del sistema.
Otro cambio relevante es la implementación de mecanismos que permiten el retraso voluntario de la jubilación con incentivos financieros proporcionales, una herramienta que pretende fomentar la permanencia optativa en el mercado laboral para aliviar la carga del sistema.
Quién califica y cómo afectan los cambios
Los principales afectados por esta reforma inicialmente serán las mujeres nacidas a partir de 1961, quienes verán ajustada su edad de jubilación año tras año hasta alcanzar la equiparación con los hombres. En cuanto al IVA, el incremento afecta de forma general al consumo, por lo que toda la población lo asume, aunque sus beneficios están dirigidos a los actuales y futuros pensionistas.
Desde el punto de vista de cotizantes y empleadores, los cambios incrementarán la carga contributiva, aunque gradualmente. En contraparte, se espera una mayor estabilidad para los jubilados en el largo plazo. El sistema también ofrecerá alternativas flexibles de jubilación, lo que permite adaptar la salida del mercado laboral según las circunstancias individuales.
España en el espejo suizo: ¿Qué lecciones se pueden extraer?
España, con una tasa de reemplazo alta pero sostenida por transferencias públicas, enfrenta una presión significativa para reformar su sistema de pensiones. Según expertos, el reto es enorme: el gasto en pensiones representa más del 13% del PIB, con previsiones de aumento debido al envejecimiento de la población.
Las medidas adoptadas por Suiza —como la igualdad de edad de jubilación, incentivos al trabajo prolongado y financiación vía impuestos indirectos— podrían debatirse en España como soluciones viables. No obstante, la diferencia estructural entre ambos países, en especial en densidad de población activa y tipos de cotización, hace que cualquier comparación necesite matices importantes.
Un aspecto que merece atención es el método suizo de tomar decisiones mediante referéndum, lo que ha legitimado ampliamente los cambios. Este enfoque participativo podría fortalecer el respaldo ciudadano en procesos similares en España, donde las reformas pasadas han generado importantes protestas sociales.
Ganadores y perdedores en el nuevo modelo
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Jóvenes trabajadores con mayor sostenibilidad del sistema | Mujeres cercanas a la edad de jubilación por retraso en el retiro |
| Pensionistas actuales gracias a la financiación mejorada | Consumidores por el aumento del IVA |
| Personas que quieran trabajar más tiempo con incentivos | Empresas por el incremento en cotizaciones |
La sostenibilidad como objetivo a largo plazo
El cambio en el sistema suizo no es una reforma aislada, sino una estrategia integral para garantizar la sostenibilidad económica, demográfica y social del sistema de pensiones. Esta visión de largo plazo contrasta con las soluciones parciales que a menudo se discuten en otros países europeos.
Expertos señalan que, sin ajustes como los adoptados en Suiza, muchos sistemas de pensiones están destinados a entrar en déficit crónico. España no es una excepción y debe revisar variables como la edad efectiva de jubilación, las bases de cotización y el equilibrio entre pensiones públicas y privadas.
“La reforma suiza es un ejemplo de cómo se puede combinar consenso social con responsabilidad financiera. No es perfecta, pero marca una dirección prudente.”
— Alicia González, economista especializada en políticas públicas
Perspectiva ciudadana y política
Uno de los aspectos más relevantes del caso suizo es que la ciudadanía votó directamente sobre las medidas, lo que dio mayor legitimidad a los cambios. Este proceso de consulta directa fortalece el compromiso con las reformas y minimiza las tensiones políticas e ideológicas.
En contraste, en España las reformas suelen legislarse mediante decretos o negociaciones parlamentarias, lo que deja al margen a los ciudadanos en decisiones que afectan directamente su futuro económico. Introducir mecanismos más participativos podría mejorar la aceptación y eficacia de las medidas.
“La reforma suiza recibió más del 50% del apoyo popular en referéndum. Esa legitimidad no es solo numérica, es simbólica. Da confianza.”
— Markus Lüthi, analista político en Berna
Qué riesgos existen y cómo mitigarlos
Sin embargo, no todas las señales son positivas. El aumento del IVA puede afectar el consumo y perjudicar a los sectores más vulnerables. Además, extender la edad de jubilación sin políticas activas de empleo senior puede generar un cuello de botella en el mercado laboral.
La clave está en que las reformas no deben dirigirse únicamente a los números, sino también al impacto social. Esto incluye programas de reentrenamiento para mayores de 55 años, políticas de empleo inclusivas y sistemas de pensiones adaptativos que tengan en cuenta las particularidades de los trabajadores con carreras laborales irregulares.
“No basta con decirle a la gente que trabaje más. Hay que asegurarse de que realmente puedan hacerlo.”
— Teresa Ibarrola, socióloga laboral
Preguntas frecuentes
¿Por qué Suiza aumentó la edad de jubilación femenina?
Para igualarla con la de los hombres, pero también como medida para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema en un contexto de envejecimiento poblacional.
¿El sistema suizo de pensiones es solo público?
No. El modelo suizo combina tres pilares: público, ocupacional y privado. Esto diversifica las fuentes y reduce el riesgo de déficit futuro.
¿España podría aplicar un referéndum sobre pensiones?
Legalmente es posible, pero políticamente poco habitual. Sin embargo, aumentar la participación ciudadana podría mejorar la legitimidad de las reformas.
¿El aumento del IVA afecta a todos por igual?
No. Afecta más a los hogares con menor poder adquisitivo, lo que hace necesario acompañarlo con ayudas específicas.
¿Vale la pena implementar incentivos para retrasar la jubilación?
Sí. Facilita que quienes deseen trabajar más años lo hagan con beneficios adicionales, aliviando el sistema de pensiones.