En un momento clave para la transición energética en España, la Cátedra Andersen-UPV establece un nuevo marco de pensamiento destinado a modernizar y descarbonizar las redes eléctricas del país. La iniciativa, resultado de la colaboración entre Andersen y la Universitat Politècnica de València (UPV), busca replantear las estructuras normativas y la forma en la que se remunera la inversión en infraestructuras eléctricas. En una economía cada vez más electrificada, este debate está en el centro del interés institucional, empresarial y tecnológico.
Las redes de transporte y distribución son fundamentales para alcanzar los objetivos de neutralidad climática marcados por Europa para 2050. Ante la creciente demanda eléctrica, generada por la proliferación de energías renovables, la electrificación del transporte y la eficiencia energética en edificios, el impulso a las inversiones en redes inteligentes y resilientes se vuelve imperativo. Pero esas inversiones están condicionadas fuertemente por el actual modelo regulatorio, que según expertos está ya obsoleto para los desafíos que enfrenta la red eléctrica del siglo XXI.
Resumen clave del impulso a una nueva regulación energética
| Iniciativa | Cátedra Andersen-UPV para rediseño de redes eléctricas |
| Objetivo principal | Modernizar la regulación y fomentar la inversión en redes |
| Afectados principales | Empresas distribuidoras, reguladores, consumidores |
| Problema actual | Modelo retributivo anticuado no favorece inversión |
| Propuesta | Nueva regulación basada en la eficiencia e innovación |
Por qué el modelo actual está quedando obsoleto
El sistema de retribución vigente para las redes eléctricas españolas sigue un enfoque centrado en la eficiencia económica histórica, donde la rentabilidad se calcula con base en unos costes estándar. Este sistema, sin embargo, no incentiva suficientemente la innovación, la digitalización, ni la resiliencia que ahora exige el panorama energético. Según la Cátedra Andersen-UPV, este modelo castiga las inversiones necesarias al imponer límites estrictos que no reflejan la realidad tecnológica ni climática actual.
Además, muchos operadores se enfrentan a una paradoja: deben realizar grandes inversiones para mantener y modernizar la red, pero si esas mejoras superan los parámetros estándar, el regulador no permite recuperar la inversión. Esto representa un desincentivo estructural para adaptarse al cambio tecnológico y medioambiental que atraviesa el sector energético en Europa.
La red eléctrica debe dejar de ser la infraestructura olvidada de la transición energética. Sin una regulación adaptada al futuro, simplemente no podremos integrar toda la capacidad renovable esperada.
— Mario Sánchez-Herrero, economista experto en energíaAlso Read
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Qué propone exactamente la Cátedra Andersen-UPV
Este equipo multidisciplinar propone una reforma profunda del modelo regulatorio, enfocada en cuatro pilares fundamentales:
- Mayor flexibilidad en la remuneración para permitir inversiones orientadas a la digitalización y sostenibilidad.
- Estímulos a la innovación, mediante un sistema que premie resultados tecnológicos y medioambientales.
- Coherencia con los objetivos climáticos de la Unión Europea y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
- Participación de múltiples actores, incluyendo consumidores, comunidades energéticas y operadores distribuidos.
Este nuevo modelo busca transformar la visión sobre la red, percibiéndola no como un simple vehículo de transporte eléctrico, sino como una plataforma activa para gestionar la flexibilidad, almacenamiento e integración de renovables.
Es crucial establecer un nuevo marco retributivo que permita anticipar los desafíos energéticos sin que la inversión dependa de presupuestos públicos o de limitaciones regulatorias obsoletas.
— Laura Ríos, investigadora UPV y coordinadora del proyecto
Los retos regulatorios que complican la transición energética
Hoy, los reguladores enfrentan el desafío de equilibrar las tarifas eléctricas para los consumidores con la necesidad de incentivos suficientes para los operadores de red. Bajo las reglas actuales, las distribuidoras no tienen claro si podrán recuperar sus inversiones en activos que, aunque necesarios, se consideran “innecesarios” desde el esquema clásico de eficiencia técnica. La consecuencia es un bloqueo de inversiones críticas.
Además, el sistema actual no promueve adecuadamente la descentralización energética, lo que frena la proliferación de comunidades energéticas locales, autoconsumo y generación distribuida. En este sentido, el impulso de la Cátedra Andersen-UPV también llama a modificar marcos jurídicos y fiscales que actualmente inhiben esta evolución.
Impacto económico y oportunidades para el sector
Si se implementa el nuevo modelo propuesto, se estima que podría movilizar más de 30.000 millones de euros en inversiones en infraestructura eléctrica de aquí a 2030 en España. Esto no solo reforzaría la red contra olas de calor, tormentas o picos de consumo, sino que dinamizaría el empleo y la industria tecnológica vinculado a la digitalización de redes.
Empresas del sector eléctrico, tecnológicas, de ingeniería, y startups especializadas en soluciones de red inteligente estarían entre las grandes beneficiadas. También se abre una oportunidad para que consumidores activos y comunidades energéticas participen de un sistema más justo, eficiente y resiliente.
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Empresas distribuidoras que inviertan en innovación | Entidades que se resistan a modificar sus modelos tradicionales |
| Consumidores que apuesten por autoconsumo y redes locales | Inversionistas que dependan de modelos retributivos pasivos |
| Startups del sector energético digital | Modelos regulatorios estandarizados y poco flexibles |
Una visión a largo plazo y alineada con la Unión Europea
La visión de la Cátedra Andersen-UPV está alineada con las directrices presentadas por la Comisión Europea, que consideran a las redes eléctricas un elemento central para alcanzar una Europa climáticamente neutra. Para ello, los expertos subrayan la necesidad de una planificación más anticipada, no guiada únicamente por la rentabilidad inmediata sino por el valor sistémico de las inversiones a largo plazo.
Asimismo, los reguladores nacionales deben asumir un papel más proactivo, estableciendo metas cualitativas de resiliencia, sostenibilidad e innovación, y articulando mecanismos para financiarlas sin provocar aumentos desproporcionados en la factura eléctrica del consumidor.
La transición ya no se construye solo sobre generación renovable. Sin redes adaptadas y modernizadas, el sistema colapsa bajo su propio peso.
— Miguel Salcedo, consultor independiente en transición energética
Qué viene ahora: el camino hacia una nueva regulación
Desde la Cátedra se ha abierto un periodo de consultas y debates con actores del sector, incluyendo Red Eléctrica, ENTSO-E, OMS, ministerios y reguladores. Se espera que durante los próximos dos años se definan mecanismos de prueba normativa, pilotos legislativos y reformas parciales que allanen el camino a una reestructuración integral.
El éxito de esta hoja de ruta dependerá de la colaboración entre administración pública, empresas del sector, academia e incluso organizaciones ciudadanas. El objetivo final: una red eléctrica útil, resiliente y estimulante para la innovación, que acompañe el nuevo modelo energético español y europeo.
Preguntas frecuentes sobre la Cátedra Andersen-UPV y la reforma de redes
¿Qué es la Cátedra Andersen-UPV?
Es una iniciativa conjunta entre el despacho Andersen y la Universitat Politècnica de València, cuyo objetivo es repensar la regulación y el modelo retributivo de las redes eléctricas en España.
¿Cuál es el problema con el modelo actual de retribución de redes?
Está centrado en la eficiencia de costes históricos y no incentiva adecuadamente inversiones en innovación, resiliencia o digitalización.
¿Cómo beneficiaría esta reforma al consumidor?
Permitirá una red más fiable, integrará más renovables y reducirá a largo plazo los costes del sistema, beneficiando la factura eléctrica de los usuarios.
¿Qué sectores pueden convertirse en ganadores tras esta reforma?
Tecnológicas, empresas de distribución eléctrica, desarrolladores de redes inteligentes y comunidades energéticas tendrán grandes oportunidades.
¿Cuándo se podría implementar esta nueva regulación?
Se prevé un periodo de transición con pruebas piloto entre 2024 y 2026, y una posible reforma estructural para el final de la década.
¿Está alineada esta propuesta con los objetivos de la Unión Europea?
Sí, está totalmente en línea con el Pacto Verde Europeo y el objetivo de neutralidad climática en 2050.