Son las cinco de la mañana y Mónica ya está despierta, preparando el café que le dará energía para afrontar otro día de trabajo. A sus 45 años, esta mujer ha convertido la limpieza doméstica en mucho más que un empleo: es su salvación económica y emocional. “Hay días en los que no sé si voy a llegar a final de mes”, confiesa mientras se calza los zapatos cómodos que la acompañarán durante las próximas diez horas recorriendo diferentes hogares de Palma de Mallorca.
Su historia no es única. Detrás de cada puerta que toca, detrás de cada casa que limpia, hay una realidad económica que muchas familias españolas prefieren no ver: la precariedad laboral de miles de empleadas del hogar que sostienen el día a día de otros mientras luchan por el suyo propio.
La confesión de Mónica sobre sus ingresos diarios ha puesto sobre la mesa una conversación incómoda pero necesaria sobre las condiciones laborales de un sector que emplea a más de 600.000 personas en España, la mayoría mujeres inmigrantes.
La cruda realidad económica de limpiar casas en España
Cuando Mónica habla de ganar 150 euros en “un buen día”, se refiere a esas jornadas maratónicas donde logra encadenar varios servicios de limpieza. Pero estos días dorados no son la norma. La empleada del hogar explica que su realidad económica fluctúa constantemente, dependiendo de factores que escapan completamente a su control.
“Un día normal puedo sacar entre 60 y 80 euros, pero eso implica trabajar desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche”, revela Mónica. Sus palabras reflejan la realidad de miles de trabajadoras domésticas que viven en la incertidumbre económica constante.
La experta en empleo doméstico Carmen Martínez explica: “Las empleadas del hogar enfrentan una doble vulnerabilidad: la inestabilidad de ingresos y la falta de protección social adecuada. Es un sector donde la economía sumergida sigue siendo predominante”.
Esta situación se complica cuando consideramos que muchas de estas trabajadoras son el único sostén económico de sus familias. Mónica, por ejemplo, mantiene a su hija adolescente con estos ingresos variables, lo que convierte cada mes en una montaña rusa financiera.
Desglose de ingresos y gastos de una empleada doméstica
Para entender mejor la economía doméstica de una empleada del hogar, es fundamental analizar tanto sus ingresos como sus gastos principales. La experiencia de Mónica nos ofrece una ventana única a esta realidad económica.
| Concepto | Ingresos (€/día) | Gastos asociados (€/día) |
|---|---|---|
| Día excelente (3-4 casas) | 120-150 | 25-30 |
| Día bueno (2-3 casas) | 80-100 | 20-25 |
| Día regular (1-2 casas) | 40-60 | 15-20 |
| Día malo (sin trabajo) | 0 | 10-15 |
Los gastos diarios incluyen transporte público, materiales de limpieza cuando no los proporcionan los clientes, comida durante la jornada laboral y el desgaste de ropa y calzado profesional. “Mucha gente no se da cuenta de que nosotras también tenemos gastos para poder trabajar”, comenta Mónica.
Las principales fuentes de ingresos de una empleada del hogar incluyen:
- Limpieza por horas (8-12 euros/hora según la zona)
- Servicios de limpieza profunda (40-80 euros por servicio)
- Cuidado de personas mayores combinado con tareas domésticas
- Servicios especiales como limpieza post-obras o mudanzas
- Trabajos de fin de semana con tarifa premium
Sin embargo, la realidad es que conseguir trabajo constante representa el mayor desafío. “Algunos días tengo la agenda llena, otros me quedo sin nada que hacer”, explica Mónica, reflejando la inestabilidad inherente del sector.
El impacto social de los salarios en el trabajo doméstico
La situación económica de las empleadas del hogar tiene ramificaciones que van mucho más allá del ámbito personal. Cuando Mónica habla de sus “buenos días” de 150 euros, está describiendo un sistema laboral que perpetúa la desigualdad social y económica.
El sociólogo laboral Antonio Ruiz señala: “El sector del empleo doméstico es un termómetro de las desigualdades sociales. Mientras las familias de clase media y alta externalizan el cuidado del hogar, las trabajadoras domésticas luchan por cuidar el suyo propio”.
Esta realidad afecta especialmente a las familias monoparentales encabezadas por mujeres inmigrantes. Mónica, que llegó a España hace una década, representa a miles de mujeres que han convertido el trabajo doméstico en su única vía de supervivencia económica.
Las consecuencias sociales son evidentes. Los hijos de estas trabajadoras a menudo experimentan períodos de escasez económica que afectan su desarrollo educativo y social. “Mi hija ha aprendido a vivir con incertidumbre, y eso no debería ser normal para ningún niño”, reflexiona Mónica.
La falta de regulación adecuada en el sector también genera problemas a largo plazo. Muchas empleadas del hogar no cotizan a la Seguridad Social de manera regular, lo que compromete su futuro pensional. “Trabajamos hoy para sobrevivir hoy, sin poder pensar en el mañana”, admite otra trabajadora consultada.
Los expertos coinciden en que la solución pasa por una mayor formalización del sector y el establecimiento de salarios mínimos garantizados. La académica Elena Ramos argumenta: “Necesitamos políticas públicas que reconozcan el valor social del trabajo doméstico y garanticen condiciones laborales dignas”.
El testimonio de Mónica también revela cómo la geografía influye en los ingresos. En ciudades turísticas como Palma de Mallorca, la demanda de servicios de limpieza puede ser mayor, pero también lo es el coste de vida. “Gano más que en mi pueblo, pero también pago mucho más por vivir aquí”, explica.
La digitalización ha comenzado a cambiar el panorama laboral para algunas empleadas del hogar. Aplicaciones móviles y plataformas online facilitan el acceso a más clientes, pero también introducen nuevas formas de precariedad laboral. “Ahora compito con toda la ciudad, no solo con mi barrio”, observa Mónica.
La pandemia de COVID-19 también dejó cicatrices profundas en el sector. Muchas empleadas del hogar perdieron clientes durante los confinamientos y aún están recuperando su cartera de servicios. “Hubo meses en los que no gané ni 20 euros”, recuerda Mónica sobre ese período.
A pesar de las dificultades, historias como la de Mónica también hablan de resistencia y dignidad. Su capacidad para convertir 150 euros en un “buen día” refleja no solo las limitaciones del sistema, sino también la fortaleza de quienes trabajan dentro de él.
FAQs
¿Cuánto puede ganar una empleada del hogar al mes en España?
Los ingresos mensuales varían enormemente, desde 400 euros en meses malos hasta 1.500 euros en casos excepcionales, con una media de 800-1.000 euros mensuales.
¿Es legal contratar a una empleada del hogar sin darla de alta en la Seguridad Social?
No, desde 2012 es obligatorio dar de alta a las empleadas del hogar en el régimen especial de la Seguridad Social si trabajan más de 60 horas mensuales para el mismo empleador.
¿Qué derechos laborales tienen las empleadas del hogar?
Tienen derecho a salario mínimo, vacaciones, pagas extra, descanso semanal y protección social, aunque la aplicación práctica de estos derechos sigue siendo irregular.
¿Cuál es la tarifa por hora recomendada para una empleada del hogar?
La tarifa oscila entre 8 y 15 euros por hora, dependiendo de la zona geográfica, el tipo de trabajo y si se incluyen materiales de limpieza.
¿Pueden las empleadas del hogar cobrar el paro si pierden su trabajo?
Sí, si han cotizado al menos 360 días y han sido dadas de alta correctamente en la Seguridad Social, tienen derecho a prestación por desempleo.
¿Qué factores influyen en que una empleada del hogar gane más dinero?
La ubicación geográfica, la especialización en servicios específicos, la fidelidad de los clientes, los horarios de trabajo y la capacidad de gestionar múltiples hogares son factores clave.