En un movimiento que ha sorprendido a conductores, residentes y autoridades de transporte en toda Europa, Dinamarca ha comenzado a implementar farolas de color rojo en algunas de sus calles urbanas. Esta decisión, lejos de ser una elección estética, forma parte de una política energética y ambiental ambiciosa que busca simultáneamente ahorrar recursos, reducir la contaminación lumínica y mejorar la seguridad vial. El cambio no solo ha captado la atención de expertos en movilidad urbana, sino también de ciudades que consideran replicar el modelo danés.
Con este nuevo sistema de alumbrado público, Dinamarca pretende demostrar que la innovación no siempre requiere tecnología disruptiva, sino ideas simples pero efectivas. Las farolas rojas no significan peligro, ni impiden la visibilidad; más bien se han diseñado con un enfoque funcional y psicológico. El sistema apuesta por una iluminación más cálida, amigable con el ambiente y que reduce la fatiga visual de los conductores. Además, cumple con metas climáticas relacionadas al consumo energético público. Pero ¿cómo funcionan realmente estas farolas, qué cambios traen y cómo reacciona la población local?
Resumen general de las farolas rojas en Dinamarca
| Ubicación | Ciudades piloto de Dinamarca como Copenhague y Aarhus |
| Tipo de luz | LED rojo cálido de baja intensidad |
| Objetivos principales | Reducción de consumo energético, menor contaminación lumínica y mayor seguridad vial nocturna |
| Implementación inicial | Barrios residenciales y zonas de poco tráfico |
| Reacción ciudadana | Curiosidad positiva, con algunas dudas por seguridad |
Qué ha cambiado en 2024 en el alumbrado público danés
Hasta hace poco, el alumbrado público en Dinamarca seguía estándares similares a los del resto de Europa: luces LED blancas, con sensores para reducir intensidad según el tráfico. Sin embargo, en 2024, varios municipios comenzaron a sustituir las tradicionales luces blancas por otras de tonalidad roja en ciertas áreas. Esta luz no solo modifica el ambiente nocturno, sino que también cambia la manera en que se perciben los espacios públicos.
La implementación responde a estudios que indican que la luz roja reduce la fatiga ocular y permite mantener mejor la oscuridad natural, lo que favorece tanto al ser humano como a la fauna nocturna. La transición a la luz roja forma parte de una serie de políticas impulsadas por el Ministerio de Medio Ambiente danés para convertir a Dinamarca en uno de los países más sostenibles del continente de cara a 2030.
Por qué se eligió específicamente el color rojo
Lejos de lo que pudiera pensarse, el uso del color rojo no está vinculado a una señal de advertencia o alarma. En realidad, diversas investigaciones científicas apuntan a que la luz roja afecta menos el ritmo circadiano. Eso significa que las personas que viven cerca de las lámparas rojas duermen mejor, ya que su cuerpo no interpreta la luz como un estímulo para permanecer despierto, como sucede con la luz blanca o azulada.
Además, se ha comprobado que ciertos animales —como aves, murciélagos y polillas— sufren menos desorientación frente a luces rojas. Por ello, este tipo de iluminación representa un paso importante en términos de biodiversidad urbana.
“Este tipo de iluminación no solo ahorra energía, sino que también crea un entorno más equilibrado entre el espacio urbano y el bienestar humano. Hemos recibido comentarios positivos de vecinos y turistas.”
— Anja Madsen, Directora técnica de Iluminación Pública en CopenhagueAlso Read
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Cómo afecta a conductores, ciclistas y peatones
Una de las mayores interrogantes ha sido cómo esta iluminación afecta la conducción nocturna. Autoridades danesas aseguran que las pruebas piloto no han mostrado aumento de accidentes ni reportes de visibilidad reducida. Las farolas rojas no emiten luz tenue, sino que están diseñadas estratégicamente con tecnología LED de última generación que amplifica la luminosidad sin dañar la visión.
Los conductores de vehículos privados y el transporte público han notado, en su mayoría, una reducción en la fatiga ocular. Por otro lado, ciclistas y peatones destacan que las calles se sienten más tranquilas y menos invasivas por la falta de resplandores intensos. De hecho, algunos estudios han reportado que la cantidad de personas que caminan de noche en estos barrios ha aumentado ligeramente.
Quiénes son los grandes beneficiados y quiénes no tanto
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Vecinos de zonas residenciales | Empresas de iluminación tradicional |
| Fauna nocturna urbana | Usuarios que prefieren alta visibilidad |
| Conductores con visión nocturna reducida | Fabricantes de luces LED blancas |
| Municipios con metas de sostenibilidad | Áreas de alto tráfico no adaptadas aún |
Plan de expansión hacia más ciudades
Actualmente, Dinamarca ha implementado farolas rojas en barrios piloto de Copenhague, Aarhus y Odense. Las autoridades esperan evaluar los resultados en los próximos seis meses antes de aprobar una expansión nacional. El plan contempla iluminar con este tipo de luz cálida hasta el 30% del territorio urbano de aquí al año 2026, siempre y cuando los informes técnicos resulten positivos.
La expansión se contemplará especialmente en zonas con menor actividad comercial o industrial, donde la visibilidad nocturna no necesita estándares extremos. También se incluyen parques, ciclovías, senderos peatonales y calles alrededor de escuelas.
“Es un proyecto que puede sentar las bases para una nueva política urbana en toda Europa. El equilibrio entre funcionalidad y sostenibilidad es admirable.”
— Henrik Larsen, Arquitecto urbano y asesor energético
Reacciones de la población y percepción social
La introducción de farolas rojas no ha estado libre de debate. Aunque la mayoría de los residentes apoya la medida, algunas personas mayores y conductores frecuentes han expresado momentos iniciales de confusión tras ver la nueva tonalidad de luz. No obstante, tras campañas locales de concienciación y señalamientos informativos, hay una mayor aceptación.
Estos cambios también han dado pie a discusiones sobre la identidad visual de las ciudades y cómo la iluminación afecta el bienestar colectivo. Algunos artistas locales han incluso comenzado a incorporar la simbología de luces rojas en murales y exposiciones urbanas.
Qué dice la ciencia sobre la iluminación urbana
Estudios recientes de universidades escandinavas y alemanas han explorado cómo influye la temperatura de color de la luz en nuestra psicología y fisiología. Los hallazgos respaldan que la luz roja o ámbar propicia entornos más relajantes y saludables durante la noche en comparación con los LEDs blancos fríos.
La implementación de farolas rojas se encuentra alineada con una tendencia global de reconvertir infraestructuras urbanas a modelos más ecológicos y humanos. Países como los Países Bajos, Noruega y Canadá ya estudian copiar el modelo danés para zonas específicas de sus ciudades.
Preguntas frecuentes sobre las farolas rojas en Dinamarca
¿Las farolas rojas reducen la visibilidad mientras se conduce?
No. A pesar del color, la intensidad y dirección de la luz están calibradas para mantener la seguridad en la conducción.
¿Por qué no usar simplemente menos intensidad de luz blanca?
La luz blanca, incluso tenue, puede alterar el ritmo circadiano y afectar animales nocturnos, lo que no sucede con la luz roja.
¿Estas farolas son más caras que las tradicionales?
El costo inicial es similar, pero el mantenimiento y consumo energético son considerablemente más bajos a mediano plazo.
¿Qué tipo de barrios están priorizados para estas farolas?
Principalmente zonas residenciales, parques y calles con bajo tránsito de vehículos.
¿Hay estudios que avalen esta decisión a nivel científico?
Sí, diversas universidades europeas han publicado análisis favorables sobre los beneficios de la luz roja en entornos urbanos.
¿Cuándo sabremos si se expandirá el modelo a todo el país?
Los primeros reportes de impacto estarán listos a fines de 2024, y se espera una decisión del gobierno en 2025.