El número de trabajadores autónomos en España ha caído por debajo del 16% por primera vez en la historia reciente, marcando un hito que genera preocupación entre analistas económicos y responsables políticos. Este cambio significativo redefine el panorama laboral y plantea preguntas fundamentales sobre el futuro del trabajo por cuenta propia en un país donde durante décadas el autoempleo ha sido un símbolo de autonomía y resiliencia económica.
La tendencia a la baja en el número de trabajadores autónomos tiene múltiples causas, desde transformaciones estructurales en el mercado laboral hasta el aumento de la contratación asalariada en sectores clave. Sin embargo, también pone en evidencia retos no resueltos como la inestabilidad económica, la presión fiscal sobre los independientes y la falta de medidas de apoyo efectivas. En un contexto donde el empleo por cuenta ajena crece a ritmo sostenido, los expertos advierten del riesgo de pérdida de diversidad productiva y de innovación si no se impulsa el tejido emprendedor.
Resumen de situación del trabajo autónomo en España
| Dato | Valor |
|---|---|
| Porcentaje actual de autónomos | 15,6% |
| Mínimo histórico previo | 16,2% en 2007 |
| Número total de autónomos registrados | 3,3 millones (aprox.) |
| Variación anual | -0,74% |
| Comparación con empleo asalariado | Empleo asalariado crece un 3,8% anual |
Qué ha cambiado en 2024
Una de las claves que explican este declive se encuentra en el vigoroso aumento del empleo por cuenta ajena. Tras la pandemia, la recuperación económica ha impulsado la creación de puestos de trabajo asalariado en sectores como el turismo, la construcción y los servicios digitales. Esto ha provocado un trasvase de trabajadores que, antes obligados al autoempleo por falta de alternativas, optan ahora por puestos más seguros y con beneficios sociales.
Además, los cambios normativos introducidos en los últimos años han aumentado la fiscalización y los costes para autónomos, especialmente para los denominados “falsos autónomos”, un fenómeno muy presente en sectores como la logística o la hostelería. Estos trabajadores, aunque oficialmente independientes, estaban sujetos a condiciones propias de empleados, y las reformas laborales han incentivado su paso a plantillas asalariadas.
El perfil del nuevo autónomo y del que abandona
El perfil del trabajador autónomo también ha cambiado. Hoy los nuevos autónomos suelen ser jóvenes con alto grado de formación, vinculados a sectores digitales o servicios creativos, donde la independencia profesional aún ofrece ventajas significativas. Sin embargo, muchos de los que abandonan el régimen de autónomos tienen edades cercanas a los 50 años y trabajan en sectores tradicionales como la agricultura, el pequeño comercio o la manufactura.
La falta de relevo generacional entre los autónomos más veteranos también contribuye al descenso. Muchos negocios familiares cierran al no encontrar sucesión, y el miedo al riesgo financiero desincentiva a las nuevas generaciones que prefieren buscar estabilidad en empresas consolidadas.
Ganadores y perdedores del declive del autoempleo
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Trabajadores que acceden a empleos asalariados con derechos laborales | Pequeños comercios tradicionales |
| Administraciones (reducción de falsos autónomos) | Autónomos mayores o sin digitalización |
| Empresas que integran plantilla estable | Nuevos emprendedores con dificultades burocráticas |
Por qué es preocupante esta caída histórica
Más allá del dato estadístico, este mínimo histórico refleja una mutación profunda en el tejido económico del país. Históricamente, los autónomos han sido motores esenciales del crecimiento local, la innovación y la flexibilidad empresarial. Una caída sostenida puede traducirse en menor dinamismo económico, desaparición de servicios personalizados y pérdida de riqueza en zonas rurales o pequeñas ciudades, donde los negocios familiares cumplen una función vital.
Además, el retroceso del modelo autónomo genera desigualdades si las oportunidades de empleo asalariado se concentran en ciertas regiones o sectores, dejando fuera a miles de personas con vocación emprendedora que no encuentran apoyo institucional suficiente.
La caída del autoempleo es un síntoma de éxito del modelo asalariado, pero también una alarma sobre la necesidad de reformar y proteger el ecosistema emprendedor.
— Marta Andreu, economista laboral
¿Qué deberían hacer las administraciones públicas?
Expertos coinciden en que la administración debe actuar en varios frentes: simplificar la burocracia, ofrecer incentivos fiscales más ambiciosos, y reforzar la formación específica para emprendedores. También es urgente mejorar el acceso a financiación, especialmente en las primeras etapas del negocio, y proteger a los colectivos vulnerables dentro del mundo autónomo, como los mayores de 50 años o quienes trabajan en sectores declinantes.
Al mismo tiempo, se reclama una mayor seguridad jurídica, con normas claras sobre la relación laboral y sistemas de cotización más ajustados a los ingresos reales. La nueva cuota progresiva que entró en vigor en 2023 es un paso, pero aún genera confusión y malestar entre muchos trabajadores por cuenta propia.
España necesita entender que el autónomo no es un enemigo fiscal, sino un generador de empleo y riqueza. Hay que apostar por ellos, no asfixiarlos.
— Luis Serrano, presidente de Federación de Autónomos
Tendencias a futuro: ¿Cómo será el autoempleo en 2030?
Todo indica que el autoempleo no desaparecerá, pero sí evolucionará hacia fórmulas más profesionales, digitales y colaborativas. Los expertos creen que los “nuevos autónomos” serán más tecnológicos, ofrecerán servicios globales y se organizarán en redes para compartir costes y conocimientos. Es posible que surjan figuras legales nuevas, más híbridas entre autónomo y miniempresa, como ocurre ya en algunos países europeos.
Asimismo, la legislación tenderá a proteger más a los trabajadores autónomos económicamente dependientes (TRADE) que ahora operan en situaciones de vulnerabilidad. Esta evolución requerirá una transformación cultural y educativa, que potencie desde edades tempranas la iniciativa empresarial como opción viable y atractiva.
Señales de esperanza: ¿Dónde siguen creciendo los autónomos?
Pese al descenso general, algunos sectores han mostrado señales de crecimiento. Destacan las actividades profesionales y científicas, las industrias culturales y los servicios financieros digitales. En estos casos, el autoempleo no solo es una elección, sino una estrategia de crecimiento personal.
Mi actividad como autónoma me permite combinar flexibilidad con ingresos estables, algo que no encontraba en el empleo tradicional.
— Inés Gil, diseñadora gráfica freelance
También en zonas rurales hay iniciativas de autoempleo ligadas al turismo sostenible, productos locales y economía circular, apoyadas por programas europeos. Estos ejemplos demuestran que, con el entorno adecuado, el trabajo autónomo tiene futuro.
Preguntas frecuentes sobre el trabajo autónomo en España
¿Cuánto representa actualmente el trabajo autónomo en España?
Según los últimos datos, los autónomos representan el 15,6% de la población ocupada, el nivel más bajo de la serie histórica desde que hay registros comparables.
¿Por qué ha bajado el número de trabajadores autónomos?
Se debe al auge del empleo asalariado, la precariedad asociada a muchos empleos por cuenta propia, la presión fiscal y la falta de incentivos para el emprendimiento.
¿Qué sectores siguen mostrando crecimiento del autoempleo?
Las actividades digitales, culturales, científicas y algunos sectores del turismo rural o la gastronomía local siguen captando nuevos autónomos.
¿Qué puede hacer el gobierno para apoyar a los autónomos?
Mejorar la fiscalidad, estabilizar las cuotas, facilitar el acceso al crédito y reducir la burocracia asociada a crear y mantener un negocio.
¿Qué alternativas existen para quienes dejan de ser autónomos?
Muchos exautónomos optan por empleos asalariados en sectores con alta demanda o se reconvierten profesionalmente a través de formación continua.
¿Es previsible que el número de autónomos vuelva a crecer?
Sí, especialmente si se implementan medidas eficaces de apoyo al emprendimiento y si las condiciones del mercado laboral vuelven a cambiar.