España comenzó 2025 con una inflación del 2,9 %, y la cierra exactamente en el mismo nivel.
El dato adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma el estancamiento de los precios en el tramo final del año, tras un ejercicio lleno de altibajos que deja una media anual del 2,7 %.
Aunque la cifra mejora ligeramente la de 2024 (2,8 %), no logra acercarse al objetivo del Banco Central Europeo (2 %), lo que evidencia una inflación aún “enquistada”, especialmente por el comportamiento de la energía y la electricidad.
“Ha sido un año circular en precios: empezamos en 2,9 %, caímos durante la primavera y volvimos al punto de partida. Es un claro síntoma de inercia inflacionaria”, resume Elena Pérez, analista de CaixaBank Research.
El cierre de año: leve moderación en diciembre
En diciembre, los precios se moderaron una décima respecto a noviembre, impulsados por la bajada de los carburantes. Sin embargo, esa mejora no ha sido suficiente para corregir el diferencial con la zona euro, que se mantiene en torno a un punto de diferencia.
Este “desacople inflacionario” supone un reto adicional para la competitividad española, sobre todo para las empresas exportadoras que compiten con países donde los precios han crecido más lentamente.
Evolución de la inflación en 2025
| Mes | IPC interanual (%) | Variación mensual | Comentario |
|---|---|---|---|
| Enero | 2,9 | +0,1 | Inicio estable tras repunte energético. |
| Abril | 2,3 | -0,4 | Mínimo anual tras primavera moderada. |
| Julio | 2,7 | +0,3 | Aumento por electricidad y alimentos. |
| Octubre | 3,0 | +0,2 | Pico por alza del gas y energía. |
| Diciembre | 2,9 | -0,1 | Cierre con ligera moderación. |
“La inflación española no ha vuelto a dispararse, pero tampoco ha convergido con el 2 % objetivo del BCE. El resultado es una economía aún presionada por los costes energéticos”, apunta Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics.
Un año marcado por la energía y el “efecto apagón”
El año 2025 estuvo condicionado por el histórico apagón eléctrico de abril, que llevó al Gobierno a extremar las medidas de precaución y a reforzar la producción mediante centrales de gas para evitar nuevos cortes.
Esa estrategia, aunque eficaz en seguridad, aumentó los costes energéticos y se trasladó a los precios finales.
Según BBVA Research, el precio de la electricidad se encareció un 8 % desde el apagón, y ese impacto restará una décima al crecimiento del PIB en 2025 y 2026.
“Paradójicamente, la electricidad en España sigue siendo un 20 % más barata que en el resto de Europa, pero el aumento tras el apagón ha tenido un efecto psicológico y presupuestario muy relevante”, explica Javier Santacruz, economista especializado en energía.
A partir del 1 de enero de 2026, entrarán en vigor subidas de peajes eléctricos (4 %) y cargos (10,5 %), lo que podría añadir presión inflacionaria adicional si el mercado no compensa con precios mayoristas más bajos.
La electricidad y el nuevo cálculo del PVPC
La tarifa regulada de electricidad (PVPC, Precio Voluntario del Pequeño Consumidor) incorporará a partir de 2026 un nuevo método de cálculo que pretende reducir la volatilidad.
El objetivo es estabilizar el precio final y limitar los picos de inflación derivados del mercado eléctrico diario.
“La evolución de la inflación española en 2026 dependerá en gran parte del comportamiento de la electricidad. Si el PVPC cumple su papel estabilizador, veremos tasas más cercanas al 2,5 %”, señala CaixaBank Research en su último informe energético.
No obstante, la entidad advierte que las renegociaciones de contratos del mercado libre podrían introducir presiones al alza en los primeros meses del año, antes de que los efectos del nuevo cálculo se consoliden.
Brecha con la zona euro: estabilidad frente a calentamiento
La inflación española se mantiene por encima del promedio europeo, que cerrará 2025 en torno al 1,9 %, según datos preliminares de Eurostat.
Esa brecha de un punto tiene implicaciones en la competitividad y en la capacidad exportadora del país.
| Indicador | España | Zona euro | Diferencia |
|---|---|---|---|
| Inflación general (dic. 2025) | 2,9 % | 1,9 % | +1,0 p.p. |
| Inflación subyacente | 2,3 % | 2,0 % | +0,3 p.p. |
| Crecimiento del PIB (2025) | 2,4 % | 1,1 % | +1,3 p.p. |
“La brecha de inflación con la eurozona refleja, en buena medida, el mayor dinamismo de la economía española. Cuando el crecimiento es más alto, tienden a subir los precios internos”, explica Ángel Talavera, de Oxford Economics.
Según el experto, el diferencial solo sería preocupante si se prolonga “varios años”, ya que podría derivar en una pérdida estructural de competitividad exportadora.
La inflación subyacente da un respiro
La inflación subyacente —que excluye energía y alimentos frescos— registró una media del 2,3 % en 2025, seis décimas menos que en 2024 (2,9 %).
Esa moderación es uno de los argumentos que el Gobierno y el Banco de España utilizan para defender que la economía se acerca lentamente al objetivo del BCE.
Evolución de la inflación subyacente
| Año | Inflación subyacente (%) | Variación anual |
|---|---|---|
| 2023 | 3,6 | — |
| 2024 | 2,9 | -0,7 |
| 2025 | 2,3 | -0,6 |
“La subyacente se mueve en la dirección correcta, lo que demuestra que los factores de oferta (energía, transporte) siguen siendo los principales responsables de la inflación total”, detalla Ana Moya, economista del Banco de España.
Energía y tipos de interés: un equilibrio inestable
El Banco Central Europeo (BCE) mantiene los tipos de interés en el 2 %, optando por una política de estabilidad tras dos años de ajustes.
Para España, esto implica que no habrá ayuda monetaria adicional para enfriar los precios, ya que el BCE considera que la inflación europea está controlada.
Aun así, factores externos están contribuyendo a moderar los precios:
- El petróleo Brent cotiza en torno a los 60 $ por barril, mínimos del año.
- El gas natural europeo ha caído más de 90 % desde los picos de 2022.
- El euro fuerte frente al dólar abarató importaciones energéticas.
“Los precios de la energía están ayudando más que la política monetaria a contener la inflación en España”, subraya Eduardo Suárez, analista de BBVA Research.
Poder adquisitivo y pensiones
La moderación de los precios abre margen para una recuperación progresiva del poder adquisitivo de los salarios, especialmente si el empleo continúa creciendo.
BBVA Research prevé que la inflación se sitúe en 2,5 % en 2026 y 2,2 % en 2027, con una recuperación salarial gradual.
Uno de los efectos directos será la revalorización de las pensiones públicas, que subirán un 2,7 % en 2026, siguiendo la media de la inflación interanual entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025.
“El diferencial positivo entre crecimiento salarial e inflación será clave para sostener el consumo en 2026 y 2027”, apuntan los economistas de BBVA Research en su informe Situación España.
Preguntas frecuentes
¿Por qué España tiene una inflación más alta que la zona euro?
Principalmente por el mayor dinamismo económico y la dependencia del sector servicios, donde los precios tienden a ser más rígidos.
¿La inflación seguirá bajando en 2026?
Sí, las previsiones apuntan a un descenso gradual hasta el 2,5 %, siempre que los precios energéticos se mantengan estables.
¿Qué papel juega la electricidad en los precios?
Es el principal factor de volatilidad. Su evolución depende de los mercados internacionales, las tarifas nacionales y los costes de transporte y distribución.
¿Los tipos de interés seguirán congelados?
El BCE ha anunciado estabilidad a corto plazo. No se prevén ni subidas ni recortes antes de mediados de 2026.
¿Cómo afecta esto a las familias?
La estabilidad de precios reduce la incertidumbre, pero el coste de la electricidad y los alimentos aún limita la recuperación del ahorro familiar.
Conclusión: estabilidad aparente, riesgos latentes
El cierre de 2025 con una inflación del 2,9 % refleja una estabilidad nominal más que una mejora estructural.
La economía española ha resistido sin sobresaltos, pero la energía sigue marcando el pulso de los precios, y el diferencial con la eurozona amenaza con mantenerse durante 2026.
“España termina el año igual que lo empezó: con inflación contenida, pero no controlada. Es un equilibrio frágil que depende más de la energía que de la política económica”, concluye Elena Pérez, de CaixaBank Research.
Mientras tanto, los hogares afrontan un inicio de 2026 con luz más cara, consumo resistente y salarios que comienzan a recuperar parte del terreno perdido. Un escenario donde la normalización inflacionaria parece cercana, pero aún no garantizada.